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DESDE AKONIBE

23 de abril. Día internacional del libro. Cuarto centenario del Quijote.

Tenemos retiro y lo tenemos sobre el Quijote, convencidos que si no es la mejor teología que se ha escrito sobre la vida religiosa, ciertamente es de las mejores.

Nos centramos en el capítulo tercero de la primera parte, cuando don Quijote es armado caballero.

Después de su primera salida, don Quijote se siente " incómodo" porque aunque tiene todo el espíritu de la orden de Caballería, todo el espíritu de un caballero andante, no ha hecho la profesión, no había sido armado caballero. “Lo que más le fatigaba era el no verse armado caballero, por parecerle que no se podría poner legítimamente en aventura sin recibir lo orden de caballería”.

Espíritu e Institución, vida interior y expresión externa. Así es y así piensa don Quijote. ¿Qué hace?

“Y así, fatigado deste pensamiento”...,

(Insatisfecho, deseoso de manifestar externamente su entrega total)

"abrevió su venteril y limitada cena”...,

Qué poco le importó siempre a don Quijote el qué comer, el dónde dormir, el cómo descansar... Todo lo contrario “huye de la molicie, de cualquiera de estas comodidades”.

"la cual acabada, llamó al ventero y, encerrándose con él en la caballeriza, se hincó de rodillas ante él"

  • qué poco aparato externo, vistosidad, testigos, invitados espectacularidad necesita y reclama don Quijote. Le llena el Espíritu, le sobra casi todo lo demás.
  • qué determinación manifiesta "hincándose de rodillas..."

Ya la quisiera para mí y los míos "no me levantaré jamás de donde estoy fasta que la vuestra cortesía no me otorgue un don que pedirle quiero, el cual redundará en alabanza vuestra y en pro del género humano". Determinación y amplitud del carisma de don Quijote: "el género humano". ¡Qué cosa tan grande tener esta ventana, verse y definirse desde la Familia Humana, y no desde parcelas más reducidas!.

Don Quijote pasa la noche velando las armas en la capilla del castillo, que es la venta. Se prepara inmediatamente a la profesión con una noche entera de oración. ¿Se puede hacer mejor? ¿No nos recuerda al que se pasaba la noche en oración cuando llevaba algo importante entre manos, Jesús?

"Así mañana se cumplirá lo que tanto deseo, para poder como se debe ir por todas las cuatro partes del mundo buscando las aventuras en pro de los menesterosos, como está a cargo de la caballería y de los caballeros andantes, como yo soy, cuyo deseo a semejantes fazañas es inclinado". "Por todas las cuatro partes del mundo". Envidio este rico y amplio espíritu, el mismo del que entregó su sangre por vosotros y por todos los hombres...

"Los menesterosos"..., como toda orden religiosa el carisma de don Quijote son los pobres, todos los pobres.

"Como yo soy"..., ha dicho. ¡Clara identidad!

Don Quijote buscará aventuras, no esperará que le vengan, todo lo que nosotros necesitamos, no una pastoral de espera, sino una pastoral que busca...

El ventero, caballero le parece a don Quijote, accede al deseo de don Quijote de armarle caballero, pero no podrá ser en la capilla del castillo, por estar destruida para hacerla de nuevo. Pero podrá velar las armas en el patio del castillo. Don Quijote que no está por lo externo y secundario no pone objeción.

Le pregunta el ventero si trae don Quijote dineros. Respondió don Quijote que no traía blanca, porque él nunca había leído en las historias de los caballeros andantes que ninguno los hubiese traído. ¿Puede haber mayor abandono y confianza en la Providencia de Dios que la de don Quijote? Lo suyo era pensar en los demás exclusivamente, olvidándose completamente de sí.

El ventero le aconseja y obliga a que lleve provisiones. Y don Quijote "prometióle de hacer lo que aconsejaba, con toda puntualidad". Obediencia exquisita. En esos momentos el ventero-cabalalero es su superior.

Empieza a velar las armas así: "embrazando su adarga, asió de su lanza, y con gentil continente se comenzó a pasar delante de ellas”… “con sosegado ademán, unas veces se paseaba; otras, arrimado a su lanza, ponía los ojos en las armas, sin quitarlos por un buen rato de ellos". Cristianamente diríamos que hay aquí nivel de oración, de vivencia mística, de experiencia de Dios.

Lo de don Quijote no son sólo palabras y promesas, son hechos por igual. En este momento, cuando uno va a dar de beber agua a sus animales y necesita apartar las armas y don Quijote le previene que no las toque y éste las arroja lejos, don Quijote alzó los ojos al cielo, puesto su pensamiento (a lo que pareció) en su Señora Dulcinea, dijo: " Socorredme, señora mía, en esta primera afrenta que a este vuestro avasallado pecho se le ofrece; no me desfallezca ... vuestro favor y amparo".

Dicho esto "alzó la lanza a dos manos y dio con ella tan gran golpe al arriero en la cabeza que le derribó en el suelo maltrecho"... Y así a un segundo arriero que acudió le hizo lo mismo.

Al ruido acuden todos los de la venta, lo cual viéndolo don Quijote... dijo: “¡Oh Señora de la fermosura, esfuerzo y vigor del debilitado corazón Mío! Ahora es tiempo que vuelvas los ojos de tu grandeza a este tu cautivo caballero, que tamaña aventura está atendiendo".

"Con esto cobró, a su parecer, tanto ánimo, que si le acometieran todos los arrieros del mundo, no volviera el pie atrás".

Esto es lo que saca don Quijote de su oración. ¿Qué sacamos nosotros de nuestras oraciones?

Arrieros, compañeros de los heridos, apedrean a Don Quijote y éste "no osaba apartarse de la pila, por no desamparar las armas. Corre grave peligro, pero no abandona su puesto. ¿Qué es esto? ¿Como se llama a esto, sino entrega, vocación, fidelidad y cumplimiento del deber hasta el extremo?

Cesa la contienda por los consejos del ventero y sobre todo por los gritos de valor de don Quijote. Permite retirar los heridos y don Quijote "tornó a la vela de sus armas, con la misma quietud y sosiego que primero". Aquí está el secreto o ideal de nuestra vocación: ¡Con qué naturalidad, con qué facilidad pasa don Quijote de la dura acción a la profunda contemplación!. San José de Calasanz nos quiso ORDEN MIXTA... El Quijote es nuestro modelo.

El ventero, abreviando, lo arma caballero y una de las criadas le ciñe la espada con estas palabras: "Dios haga a vuestra merced muy venturoso caballero y le dé ventura en lides". Estos son los manantiales de don Quijote: Dios y el amor. Para meditarlo ¿Son otros los manantiales o el sentido de lo que llevamos nosotros entre manos?

Don Quijote le pregunta a la criada cómo se llama y le contesta que Tolosa. Don quijote le dice que en adelante se llamará doña Tolosa y lo mismo a la criada que le calza la espuela y que se llama Molinera, le ruega que se llame en adelante doña Molinera.

a.- Don Quijote ve el mundo transformado, elevado, transfigurado. Donde hay una venta, él ve un castillo; donde hay un ventero, él ve un señor caballero... y los ejemplos a lo largo del Quijote son múltiples. Don Quijote en todo ve dioses. ¡Envidiable!. Don Quijote es optimista hasta rabiar.

Donde los demás sólo ven burda y pobre realidad, don Quijote ve otro mundo.

b.- Y don Quijote todo lo transforma, todo lo eleva. Es lo que hace con las dos criadas al cambiarles el nombre.

Esto lo quiero para mí y para vosotros. Un mundo grande al que transformemos más todavía.

Termina este capítulo diciendo que "no vio la hora don Quijote de verse a caballo y salir buscando las aventuras"...: "La del alba sería cuando don Quijote salió de la venta tan contento, tan gallardo, tan alborozado por verse ya armado caballero, que el gozo le reventaba por las cinchas del caballo"...

Sin comentario. No somos religiosos para otra cosa sino para se felices: felices en la pobreza, felices en la castidad (la virtud más exquisita de don Quijote), felices en la obediencia... ¡Gracias Cervantes!

Juan

©2004 Vicariato de Guinea-Gabón