SER ESCOLAPIO HOY
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San José de Calasanz se adelantó a su tiempo fundando la primera escuela popular: "el motivo que tuve no fue otro que viendo a los niños... y sintiendo las palabras del salmo "a ti he encomendado el pobre, tú eres padre del huérfano" como dichas a mí...". Calasanz decía que quería la escuela para reformar sociedad y la Iglesia y para un feliz transcurso de la vida del niño Desde entonces nuestra finalidad es hacer un mundo mejor a través de la educación.

Desde entonces nuestra finalidad es hacer un mundo mejor a través de la educación.

Porque hoy Jesús sigue llamando para construir este mundo mejor... hacen falta escolapios,

especialmente religiosos escolapios disponibles para "dejar que los niños se acerquen" a Jesús y poder así contribuir a construir ese mundo mejor.

Nos encontramos con una enorme multitud de niños viviendo en la calle, sin posibilidad de educación.

Incluso cuando hay abundantes medios, el consumismo y la falta de sentido esclavizan la vida diaria... cada vez hay más niños que no reciben el afecto, el estímulo, ni los medios para salir de su situación de fracaso.

La indiferencia, la injusticia, el egoísmo consumista, el aislamiento social, el etnocentrismo... siguen presentes en un tiempo en que el mundo se hace cada vez más pequeño: hay que provocar la "revolución" de la fraternidad, del encuentro, del diálogo, de la solidaridad... anunciar que Dios es Padre, y con ello nuestra dignidad de hijos y de hermanos, y esto desde la más tierna infancia.

 

Hoy necesita nuestro mundo más religiosos y sacerdotes escolapios:
que consagran su vida al Señor, buscando servirle donde sea más necesario:

  • disponibles para el tercer mundo y otras situaciones de pobreza, donde otros difícilmente pueden estar.
  • disponibles para profundizar en la vida espiritual y en el ministerio educativo para sí formar y acompañar a los niños y a las personas que trabajan en nuestros centros.
  • pastores de las comunidades educativas, que saben que la unidad es necesaria en nuestro ministerio y trabajan por crear y fortalecer la comunión entre las personas y grupo
  • signo profético del amor de Dios como lo único que llena la vida, dispuestos a responderle amando a sus hermanos, particularmente a los más pequeños y pobres.

 

 



Si quieres saber más,
lee lo que dos escolapios escriben de su vocación

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