ESCUELAS PÁS DE ESPAÑA TERCERA DEMARCACIÓN

 

 

ALVAREZ FERNÁNDEZ,
Pedro

* Millara (Asturias) 22 /07/ 1812
+ Madrid 226/04/1888

Grande humanista

Nace en Millara, del Concejo de Salas, Asturias, aldea de muy pocos habitantes, el  22 de julio de 1812, y muere en  Madrid el 22 de abril 1888.

Era hijo de una familia humilde, que se vio obligada a buscar un futuro mejor para sus hijos, por lo que emigró a Madrid. No sabemos el número de hijos, pero sí que dos de ellos fueron escolapios. De Pablo, únicamente sabemos que en 1817 era miembro de la Comunidad del Colegio de Villacarriedo, excelente profesor y calígrafo, como nuestro Pedro. Ambos, en distintos años, estudiaron  primeras letras y latinidad  como  alumnos externos del colegio de  San  Fernando del Avapiés. Pedro dio pronto muestras de gran inteligencia. Entre sus primeros profesores,  tuvo la suerte de contar  con el virtuoso  P. Inocente Palacios, quien, al detectar su bondad e dotes para el estudio, lo orientó hacia la vida religiosa en  las Escuelas Pías. Tomó  el hábito escolapio en el mismo colegio el 6 de junio de 1829, y allí profesó de votos simples el día 2 de agosto de 1830. Fue su maestro de novicios el P. Julián Alejandre. El 2 de octubre del mismo año, terminados los estudios establecidos, fue enviado al colegio de Villacarriedo, donde también tuvo la suerte de conocer y verse apoyado por el  P. Gregorio Cuesta, del que dice el P. Lasalde que ‘era acaso el hombre de más capacidad que había en la Corporación en aquella época’. En Carriedo comenzó a ejercer la tarea escolapia, cuidando de los internos y practicando de la enseñanza de las primeras letras. Compaginaba esta tarea con los estudios de Filosofía, Psicología, Lengua española, Geografía, Latín y Física,  ayudado mucho por el P. Pablo Álvarez Sánchez, de Valdemoro (Madrid), también gran profesor de  humanidades. El 8 de julio de 1832 regresó a Madrid para  terminar  los estudios de Teología,  sin dejar la enseñanza de las primeras letras y el cuidado de los internos de los colegios de San Fernando y San Antón. El 23 de septiembre de 1836 fue ordenado sacerdote. Cuando las imposiciones  políticas obligaron a cerrar los noviciados, en 1935, el maestro de novicios, P. Julián Alejandre, fue  nombrado Rector de Villacarriedo (1835-1839), sabemos que más tarde, en 1845,  fue elegido Provincial.  P. Alejandre, conocía desde el noviciado y apreciaba la valía de Pedro, por lo que logró llevárselo con él a Villacarriedo. Se dedicaba a la enseñanza y cuidado de los internos, hasta que en 1838, cuando, al ser ocupado el colegio por militares carlistas, las autoridades de Santander solicitaron a los Padres ‘trasladar provisionalmente’ el Colegio a la Capital. Lo ordenó el Conde Luchana, el 14 de agosto del mismo año. Por su competencia científica y pedagógica, nuestros Padres fueron solicitados, y  contribuyeron a organizar  el primer  Instituto de Enseñanza Media, llamado Colegio Cántabro, que en 1846 pasó a llamarse Instituto Superior de Santander.  Los escolapios llegaron a impartir la enseñanza de Filosofía, Lengua española, Lengua Latina, Religión, Geografía-Historia y elementos de Física y Química.  En la lista de los que fueron trasladados a Santander  consta el nombre del P. Pedro Álvarez. Estuvieron hasta 1840. Pero su deseo era volver a impartir las clases en su colegio carredano. El  P. Gregorio Cuesta,  que conocía ya  de antes al el P. Pedro, continuó aprovechando sus buenas  dotes de educador y colaborador, hasta crearse entre ellos una verdadera amistad. A los ocho años de estancia carredana, en 1843 volvió a Madrid, pero no abandonó la amistad con el P. Cuesta. Lo demuestra el que, desde esa fecha hasta 1858,  se intercambiaron cartas de contenido pedagógico e histórico de Madrid. Algunas se conservan en el archivo de Villacarriedo, y han sido publicadas por el P. Isidoro Díaz  en su historia del colegio. En San Fernando de nuevo, durante 12 años, y después en Getafe,  estuvo encargado de la dirección de los novicios y los juniores, y enseñándoles Caligrafía, Filosofía, Sagrada Escritura y Teología hasta 1858. Lo hizo con tanto acierto, cuentan las crónicas, que ‘se tenía por una honra ser discípulo del P. Álvarez’. El 5 de diciembre de ese mismo año,  en una 2ª expedición de ayuda a la fundación de Cuba, desembarcaron en la isla 11 escolapios, entre ellos dos castellanos, el P. Pedro Álvarez y el Hº José Pardo. Éste murió al poco tiempo de estar en Guanabacoa. En el colegio de Guanabacoa permaneció 8 años, enseñando con gran competencia y prestigio  Lengua española, Retórica y Poética. Llegó a ser catedrático de estas materias en la misma escuela Normal de Guanabacoa. Vuelve a España en 1866. Es nombrado maestro de júniores en Getafe,  y luego se traslada a El Escorial, donde enseña poética y retórica. Es nombrado Rector de los colegios de  Alcalá de Henares, Celanova y Granada, en cuyas fundaciones intervino (1869-1872).  Pero renunció al Rectorado y volvió a ejercer el magisterio entre sus juniores de Getafe. Las humanidades, sobre todo la lengua latina eran su punto fuerte como profesor, tanto que, también en las crónicas de Villacarriedo, se dice de él ‘cuyo solo nombra basta para inmortalizar a una Comunidad, pues fue el mejor humanista de su tiempo’. Dada su edad y su casi ceguera, fue destinado a San Antón,  nombrado Asistente Provincial en 1875, y reelegido en el cargo en 1881. A pesar de su situación,  no quiso dejar el contacto con los niños, a quienes  reunía a diario en el oratorio para la tradicional práctica escolapia la Oración Continua. Y en San Antón de Madrid murió, el 22 de abril de año 1888, a los 76 años de edad.  

Valeriano Rodríguez Sáiz Sch.P.

 

OBRAS:

  • OBRAS: El Arte de la Gramática latina, del P. Calixto Hornero, aumentada, Madrid, Aguado, 1ª ed. 1845, 1852.;
  • Elementos de Gramática castellana acomodada a la latina. Madrid, La Esperanza 1ª ed. 1863, Social  1874, Limia y Urosa 1875; tanto en España como en Cuba se hicieron varias ediciones;  
  • Himnodia sacra, Madrid, Miguel Ginesta 1873;
  • Versos en lengua latina y española, algunos publicados, otros se han  perdido.

 

BIBLIOGRAFÍA.:

  • BIBLIOGRAFÍA: Necrología,  1888, Arch. Prov. TDE, Carpetas 0100/02, n. 16;  0099/02 n. 46;
  • T. Viñas, Index Bio-Biographicus, Sch.P., pág. I331, Typ. Vaticana, Romae 1908; C. Rabaza, Historia de las Escuelas Pías de España, IV, pág. 28. Tip. Moderna, Valencia 1918;
  • I. Díaz, Memoria de las Fiestas del Tercer Centenario de la Fundación de las Escuelas Pías, 1617-1917, pág. 54, ‘Revista Calasancia’, Escuelas Pías de San Fernando, Madrid 1918;
  • I. Díaz Ruiz, Historia del Colegio de Villacarriedo, pág. 225, 232, 275, A. Andrey y Cª, Reinosa, 1924;
  • C. Lasalde, Historia Literaria y Bibliográfica de las Escuelas Pías de España, II, pág. 137 ss, Tip. San Antón, Madrid 1925;
  • F. Vesga, Historia del Real Colegio de las Escuelas Pías de San Fernando, pág. 144, Madrid 1928;
  • L. Picanyol, Biblioteca Scolopica di S. Pantaleo di Roma, Ediciones Calasanctianae, Vol I, pág. 17, Roma 1952; C. Bau, Hª  de las  Escuelas Pías Cuba, pág. 173-219, La Habana 1957;
  • A. Rodríguez, Escuelas Pías de Getafe, Vol II, pág. 372 (mecanografiado) Getafe 1973;
  • Diccionario Enciclopédico Escolapio, DENES, pág. 48- 49, Ed. Calasancias,  Salamanca 1983;
  • Arch. Prov. Carpeta 0535/07.