ESCUELAS PÁS DE ESPAÑA TERCERA DEMARCACIÓN

 

 

 

SUÁREZ DÍEZ , Laureano. Sch.P.
* Viñayo (León), 5.VI.1913
+ Madrid 30-09-2005

Superior General de las Escuelas Pías, Provincial, Teologo y Pedagogo,

El P. Laureano Suárez Díez nace en un pueblecito de la provincia de León llamado Viñayo, el día 5 de junio de 1913. Era hijo de D. Victorino y de Da. María de la Cruz, ambos del mismo lugar de Viñayo. Es bautizado a los pocos días por el párroco, D. Ángel González, en la pila de Santa Columba, a la que está dedicada la parroquia.
Cuando no tenía más que 9 años, ya había visto cómo su hermano Manuel marchaba a estudiar al aspirantado escolapio de Getafe (Madrid). Desde allí escribía a sus padres y les contaba lo contento que se sentía. Ahora es Laureano el que ya tiene trece años. Sus padres piensan  también en su futuro. El maestro del pueblo les habla de la buena disposición que el muchacho muestra para los estudios, y ellos ven en él la misma inclinación de su hermano hacia la vida religiosa, por lo que le animan a seguir sus pasos.  Y un día de 1926, con la ilusión que imaginamos, se anima, y sus padres lo acompañan  a Getafe.

Los dos primeros cursos de estudios preparatorios fue su maestro principal el director del aspirantado, el santo escolapio P. Saturnino Sádaba. Al cabo de ese tiempo, tomó el hábito escolapio el día 14 de agosto de 1928. Como sus compañeros, fue acompañado espiritualmente por el Maestro de novicios, P. Bonifacio Sainz. Cada día más animado a continuar la estela de Calasanz, de sus profesores y de su hermano, pronunció, decidido, la fórmula de profesión simple en las Escuelas Pías el 25 de agosto de 1929. Presidió la ceremonia el Provincial de Castilla, P. Clemente Martínez, aquél que, en 1936, al declararse la persecución religiosa en España, sería asesinado en la pradera de San Isidro de Madrid.

Según la costumbre de entonces, tras la profesión fue enviado a cursar estudios de Filosofía y otras Ciencias  a la casa central de estudios del Monasterio de Irache (Navarra). Allí permanecería hasta 1932. Durante estos tres años tuvo dos Maestros de Juniorato, los PP. Martín Español y Antonio Montañana. También ellos observaron su afición por el estudio y excelentes aptitudes intelectuales, y pensaron, con acierto, en la conveniencia de que continuara los estudios en Roma, en el Juniorato internacional de San Pantaleón. Allí fue su Maestro espiritual el  ilustre escolapio P. Tomás Garrido, que al mismo tiempo era Asistente General. Entre los años de 1932 a 1937 asistió a las clases de la Pontificia Universidad Gregoriana, y con tanto aprovechamiento, que se doctoró en Teología y se licenció en Derecho Canónico, obteniendo siempre brillantes calificaciones. Lleno de ilusión, pensó entregar su vida al Señor y a las Escuelas Pías, y profesó de votos solemnes en la iglesia de  San Pantaleón, ante la tumba de S. José de Calasanz, el 29 de agosto de 1937.

Al terminar en Roma, condecorado con los dos diplomas universitarios, Laureano regresa a España, dividida en una fratricida guerra civil. Es destinado a la casa central de estudios de Albelda de Iregua (Logroño), donde, a sus 24 años, ya se estrena de joven profesor en  Teología. Recibe las órdenes menores de manos del Obispo D. Felipe Oláiz, capuchino, titular de la diócesis de Docimeae y Vicario Apostólico de Guam, en el Pacífico. Las del diaconado, el 23 de enero de 1938. Y el 6 de febrero de ese  mismo año es ordenado sacerdote, de manos del Obispo D. Manuel González, titular de la Diócesis de Palencia, figura muy significativa y relevante de la Iglesia española durante la primera mitad del siglo XX, beatificado por el Papa Juan Pablo II el 29 de abril de 2001. Durante el último año de la contienda civil el P. Laureano ejerció su reciente sacerdocio como capellán castrense en el ejército nacional.

Terminada  la guerra, fue destinado al Juniorato de Irache, años 1939 a 1948. Empezó siendo ecónomo-administrador,  al mismo tiempo que volvía a impartir la enseñanza, ahora,  de Filosofía. En aquel largo período de nueve años buscaba tiempo para preparar estudios civiles. Así pudo presentarse a exámenes en 1941, obteniendo nuevo diploma,  el título de Maestro Nacional, por la Escuela Normal de Pamplona.  En 1946 fue nombrado Maestro de juniores, cargo que desempeñó con competencia y entusiasmo, sin disimular nunca su indiscutible preferencia por la labor docente.

Sabedor de su responsabilidad y amor al trabajo, el Padre General de la Orden, Vicente Tomek,  lo llama a Roma en 1948,  y le nombra Secretario General. Cumple fielmente ese cargo hasta el año 1953. Durante los de 1951 y 1952 acompaña  al P. Tomek, durante más de cinco meses, como Secretario de la Visita que realizaba por América. En los meses siguientes, y con el mismo cometido, lo acompaña en la Visita canónica a las Provincias de Italia, España y Austria. A esta intensa actividad hay que añadir la excelente labor que realizaba como profesor de Teología en el Juniorato interprovincial italiano de Monte Mario.

Al producirse la muerte del P. Manuel Pazos, el 28 de noviembre de 1953, el P. Laureano fue nombrado Asistente General de España, sin dejar la responsabilidad de la Secretaría General, a la que el P. Vicente Tomek le añadió el cargo de Delegado General para los asuntos de las Casas de Formación en España.

En 1954 renunció como Asistente General, para poder dedicarse con mayor libertad a su verdadera vocación docente, ahora en el campo universitario, es decir, como profesor de Teología Moral del Instituto Romano “Regina Mundi”, fundado por los superiores de las Órdenes religiosas. En esta actividad docente  permaneció hasta 1967.

Conocedora, también la Curia Romana, de su competencia, afición y dedicación a la enseñanza, la Santa Sede lo nombra consejero de la Sagrada Congregación de Religiosos y perito en materia de educación durante el Concilio Vaticano II.

Con tal Curriculum vitae,  al convocarse el 9 de agosto de 1967 el XXXIX Capítulo General de las Escuelas Pías, los Padres Capitulares pusieron en él gran esperanza para el futuro de nuestra Orden, tanta que en el primer escrutinio lo eligieron Superior General para el sexenio 1967-1973.

Apenas elegido, en el primer período del Capítulo, y  respaldado por sus Asistentes, se impuso con ellos la tarea de prolongarlo con un segundo período, al que dio el nombre de Capítulo General Especial (1967-1968). En este momento del Capítulo, la Orden se sintió llamada por la Iglesia a reflexionar a fondo, y a poner por obra las directivas de renovación eclesial emanadas del reciente Concilio Vaticano II. El resultado más importante fue la elaboración de dos Declaraciones y once Decretos que, distribuidos por toda la Orden, sirvieron luego de base y guía para el "aggiornamento" conciliar emprendido por las Escuelas Pías.

El dinámico P. Laureano alentó, como General, la expansión de la Orden abriendo casas misioneras  en América y África; al mismo tiempo acompañaba con visitas personales a aquellas  nuevas fundaciones. Realizó también la Visita general pastoral a las Casas de  Japón, Europa Central, Italia y España, esforzándose en animar e ilusionar a los religiosos de aquellas tierras, por las que ya antes había pasado como Secretario de Visita del P. Vicente Tomek.

Fue fundador, en 1967, del Instituto Calasanz de Ciencias de la Educación (ICCE), de Madrid, e impulsor incansable de su actividad pedagógica. Preparó en varias universidades europeas un selecto grupo de jóvenes escolapios,  con vistas a proveer la dirección y profesorado de este Instituto educativo. Pero muy pocos de ellos fueron fieles a los proyectos del P. Laureano, ya que, quién antes quién después,  se buscó otros campos de trabajo educativo fuera del ICCE y de las Escuelas Pías.  En el 2004, aquel primer edificio del ICCE, que tenía su sede en la calle Eraso, 5, cambió de ubicación, y hoy se encuentra no lejos del primero, en la calle de José Picón, 7.

Por causas estrictamente personales, como él mismo dice en su carta a la Santa Sede, decidió presentar la renuncia al generalato el día 25 de abril de 1971, que le fue aceptada  por la misma Santa Sede el 9 de junio de aquel mismo año.

Libre de la responsabilidad en la dirección de la Orden, deseoso de serenar su espíritu, y sintiendo por experiencia la necesidad de aprender la lengua inglesa, al poco tiempo dejó Roma y se fue con los escolapios de Nueva York, donde permanecería hasta 1973.

A su regreso a España pronto se vio solicitado a ocupar nuevos cargos de responsabilidad dentro y fuera de la Orden. En efecto, en el Capítulo Provincial de aquel año 1973, el 30 de mayo,  donde fue reelegido Provincial el P. Ángel Ruiz,  el P. Laureano fue elegido Asistente de Pastoral y  Vocal al Capítulo General, que se debía celebrar  ese mismo  año.

Pero sucedió una  circunstancia inesperada. Aquel Capítulo General, el 5 de julio,  eligió General de la Orden el P. Ángel Ruiz Isla, Provincial de Castilla, como hemos dicho. El nuevo General, viendo la situación inesperada, investido con la nueva autoridad, viaja rápidamente a España; convoca a los Capitulares de Castilla para 8 de julio;  les habla de la circunstancia nueva creada en la Provincia, y después, en Sesión capitular extraordinaria y   votación canónica, P. Suárez es elegido Provincial de Castilla. Reelegido  en el Capítulo de 1976, estuvo de Provincial seis años,  hasta 1979. De su provincialato,  es justo destacar las siguientes actuaciones: Ordena el traslado del Colegio San Fernando de Donoso Cortés, 80 a Pozuelo de Alarcón; amplía el colegio de Aluche; organiza el Archivo, la Biblioteca y el Museo provinciales. Se constituye la Viceprovincia de Andalucía y, en 1975,  se recupera para la Provincia,  el colegio de Sevilla.

De su actividad hacia fuera, debemos recordar,  que fue Presidente  nacional de la Federación Española de Religiosos de Enseñanza (FERE), que a su entusiasmo, y a las gestiones diplomáticas que realizó durante este período, se debe el regreso de los religiosos de distintas congregaciones a Guinea Ecuatorial,  y la apertura consiguiente de muchos colegios en aquel país, al que él siempre tuvo en su corazón. Algunos veranos llegó a dedicar el tiempo de vacaciones al servicio misionero de las nuevas fundaciones, sobre todo en los poblados de Akurenam, y en el Centro-Sur de la Región Continental Ecuato-Guineana. En reconocimiento a esta intensa labor educativa, el Gobierno Español le condecoró en 1981 con la Medalla de Honor.

En el Capítulo Provincial de 1979 deja el provincialato, pero no su incansable actividad. Continúa en la Curia, como Asistente Provincial, hasta 1985,  y como profesor de filosofía en el Inter-COU San Fernando de Pozuelo, abierto por él mismo en el edificio de Gaztambide, 65, de Madrid.

Las congregaciones religiosas educativas vuelven a solicitarle sus servicios, y acepta ser nombrado Presidente del Patronato de ESCUNI - Escuela Universitaria de Magisterio -  y Vicepresidente de la Junta de Titularidad.        
     
A sus 75 años, entre 1988 y 1995, acepta con toda naturalidad el encargo de Rector del Colegio Calasancio de Madrid, donde, a penas toma posesión, ya dirige de cerca la renovación de muchas instalaciones educativas, acomodándolas a las nuevas exigencias ministeriales. Y a los 82, de 1995 a 1999,  de Rector de las Escuelas Pías de  San Fernando,  en Pozuelo de Alarcón.

Y así, hasta sus 86 años, se mantuvo activo, optimista y  comprometido con todo lo que supusiera servicio a la Escuela Pía. A su inteligencia privilegiada y actividad, añadía una enorme capacidad de trabajo, si bien es cierto que con un estilo muy personal, ya que le costaba acoger las iniciativas o  comprender las limitaciones de sus colaboradores.

Residencia Calasanz, Gaztambide, 65, Madrid. El año 1999, el Provincial, P. Manuel Delgado Montoto, logró convencerle de la conveniencia de trasladarse a la Residencia Calasanz de Madrid, donde se le pudiera atender más de cerca de los achaques propios de su avanzada edad. Aun en esta situación y debilitamiento, todos los compañeros  fueron  testigos de su fuerte carácter, vitalidad, y cumplimiento cuidadoso de los actos de piedad comunitarios.

Pero se apagaba lentamente y, a las 7 de la mañana del 30 de septiembre de 2005  entregaba su vida al Señor, después de haberla entregado también al servicio de las Escuelas Pías.

 

Valeriano Rodríguez Sáiz

 

OBRAS:

  • Amistad De Galileo con San José de Calasanz, Ecclesia, Madrid, 1942;
  • Alumnorum institutio et formatio integra, harmonica et adaequata in statibus perfectionis, Acta et Documenta Congressus Generalis de Statibus perfectionis, vol. II. Roma, 1952;
  • Cartas Circulares como General de la Orden, Ephemerides Calasanctianae, Roma, (1967-1970).
  • Cartas Circulares como Provincial, Archivo Provincial de las Escuelas Pías, Madrid, CC. 0740-0757.

BIBLIOGRAFÍA.:

  • J. G.Carrasco, La política docente; estudio a la luz del Vaticano II, BAC, Madrid, 1969.
  • Diccionario Enciclopédico Escolapio II, Ediciones Calasancias, p. 531, Salamanca 1983;
  • Ephemerides Calasanctianae, pp. 512, 573-576, Roma 2005;
  • Archivo Provincial TD, CC. 158-159, 409, 513, 517, 612, 637, 687, 713, 728, 740-779, 830-833, 981.