BIBLIOGRAFÍA:

C. LASALDE, Historia Literaria y Bibliográfica de las Escuelas Pías de España, I, pp. 350-352, Madrid 1893;
A. Vaquero Almansa, Hijos ilustres de la Provincia de Albacete, Madrid, Imp. A. Pérez Dubrull, 1884;
T. Viñas, Index Bio-Bibliographicus Scholarum Piarum, Romae, t. 3, pp. 425-426, Romae, Typ. Polyglota Vaticana, 1911, págs. 425-426;
J. P. Tejera, Biblioteca del Murciano, Madrid, 1924, págs. 802-804;
I. Díaz,  Historia del Colegio de PP. Escolapios de Villacarriedo, Reinosa, Imp. A. Andrey y Cía, 1924, pág. 227;
J.A. Carmona Guillén, El Real Colegio de Escuelas Pías de San Antonio Abad, Madrid, 2003, pág. 140;
Archivo Provincial de las Escuelas Pías, Madrid, CC. 0100; 0156; 0216; 0519; 0525.

Obras

Lecciones Escogidas para los niños que aprenden a leer, Madrid, Tip. Vda. de José Vázquez, 1818;

Ejercicios de Piedad y Letras, Madrid, Repullés, 1818; Poesías (publicadas e inéditas).

DATOS BIOGRÁFICOS

Pedagogo, poeta y orador sagrado.

            Estudia primeras letras y lengua latina con el maestro y el  sacerdote locales. Al conocer sus aptitudes y capacidad para el estudio, le orientan a continuarlos en las Escuelas Pías.

A los 15 años desea pertenecer a la Orden y solicita el ingreso en ella. Recibe el hábito el 10 de septiembre de 1880. Después de cursar las  Humanidades, la Filosofía y la Teología, se inicia en la enseñanza  de los  niños. Comienza en el colegio de San Fernando del Avapiés de Madrid. Pero los estudios le habían debilitado tanto que los médicos aconsejaron enviarlo a Villacarriedo, con  cuyos aires saludables confiaban pudiera recuperar la salud.

Estuvo cuatro años, dedicado a  impartir  Filosofía, Retórica y Poética  a los alumnos de aquel famoso internado. Aprovechaba  el ocio de que disfrutaba para entregarse  al estudio de los autores latinos y a la literatura. Cicerón fue su maestro literario, al que procuró imitar en la claridad, precisión y vena poética.

Al irrumpir  la invasión francesa, y ver cerrados los colegios,  entre  1809 a 1814 se retiró a su ciudad natal de Albacete. Dedicó su tiempo al ejercicio del sacerdocio y a  la creación poética. A ese retiro  pertenece  su obra Lecciones escogidas para niños, que desde 1815  fue reeditado hasta 1827.

Terminada la ocupación, retornó  a la Orden. Prosiguió la docencia en el Real Colegio de San Antonio Abad de Madrid. Nombrado  Rector (1815-1818), le tocó la  penosa  tarea de reconstruir el colegio, deshecho por el pillaje del invasor.  Su acierto como Rector  le dio a conocer, hasta ser nombrado Provincial de Castilla (1818-1826). Entonces  se multiplicó,  animando la vida escolar  de todos los colegios y orientando su acción  educativa con periódicas Cartas circulares.

Puso interés muy personal en renovar los programas de estudio de los jóvenes estudiantes y futuros profesores escolapios, a quienes seguía explicando  Literatura, Filosofía y Teología.

Sin dejar de ser Provincial, fue nombrado por el Nuncio  Vicario General de España. Pero,  habiendo recaído en su antigua enfermedad, los médicos le volvieron a recomendar el colegio de Villacarriedo, donde murió ese mismo año.

Valeriano Rodríguez Saiz