DATOS BIOGRÁFICOS
Pedagogo, poeta y orador sagrado.
Estudia primeras letras y lengua latina con el maestro y el sacerdote locales. Al conocer sus aptitudes y capacidad para el estudio, le orientan a continuarlos en las Escuelas Pías.
A los 15 años desea pertenecer a la Orden y solicita el ingreso en ella. Recibe el hábito el 10 de septiembre de 1880. Después de cursar las Humanidades, la Filosofía y la Teología, se inicia en la enseñanza de los niños. Comienza en el colegio de San Fernando del Avapiés de Madrid. Pero los estudios le habían debilitado tanto que los médicos aconsejaron enviarlo a Villacarriedo, con cuyos aires saludables confiaban pudiera recuperar la salud.
Estuvo cuatro años, dedicado a impartir Filosofía, Retórica y Poética a los alumnos de aquel famoso internado. Aprovechaba el ocio de que disfrutaba para entregarse al estudio de los autores latinos y a la literatura. Cicerón fue su maestro literario, al que procuró imitar en la claridad, precisión y vena poética.
Al irrumpir la invasión francesa, y ver cerrados los colegios, entre 1809 a 1814 se retiró a su ciudad natal de Albacete. Dedicó su tiempo al ejercicio del sacerdocio y a la creación poética. A ese retiro pertenece su obra Lecciones escogidas para niños, que desde 1815 fue reeditado hasta 1827.
Terminada la ocupación, retornó a la Orden. Prosiguió la docencia en el Real Colegio de San Antonio Abad de Madrid. Nombrado Rector (1815-1818), le tocó la penosa tarea de reconstruir el colegio, deshecho por el pillaje del invasor. Su acierto como Rector le dio a conocer, hasta ser nombrado Provincial de Castilla (1818-1826). Entonces se multiplicó, animando la vida escolar de todos los colegios y orientando su acción educativa con periódicas Cartas circulares.
Puso interés muy personal en renovar los programas de estudio de los jóvenes estudiantes y futuros profesores escolapios, a quienes seguía explicando Literatura, Filosofía y Teología.
Sin dejar de ser Provincial, fue nombrado por el Nuncio Vicario General de España. Pero, habiendo recaído en su antigua enfermedad, los médicos le volvieron a recomendar el colegio de Villacarriedo, donde murió ese mismo año.
Valeriano Rodríguez Saiz