BIBLIOGRAFÍA:

I. DÍAZ, Colegio de PP. Escolapios de Villacarriedo, pp. 165, 169, 171, 183, 186, 187, 189, 195-197, 202, 204, 211, 213. Reinosa 1924;

C. RABAZA, Hª de las Escuelas Pías en España, III, p. 517, Valencia, 1917;

A.M. RODRÍGUEZ, Escuelas Pías de Getafe, (mecanografiado),  I. pp. 116, 118, Getafe1978;

DENES, Diccionario Enciclopédico Escolapio, II, p. 478, Salamanca, 1983;

Archivo Provincial TD, CC: 0018; 0216; 0525.

DATOS BIOGRÁFICOS

Vistió el hábito escolapio a la edad de veinte años. Hizo la profesión solemne en  1784, y se ordenó de sacerdote en 1788. Después de ejercer la enseñanza en varios colegios, en 1794 fue destinado a Villacarriedo, donde pasó la mayor parte de su vida.  En 1795 ya aparece como Profesor de Filosofía, al mismo tiempo que dirige, con gran dedicación, aquel prestigioso Internado; primero, colaborando  con otro gran escolapio, el P. Agustín Díaz.

Ambos fueron luego Rectores destacados del Colegio. En el Capítulo local de 1803 fue elegido adjunto del vocal al Capítulo Provincial. Con motivo de la invasión francesa, desde 1809 a 1814 no hubo comunidad propiamente dicha, ni Superior canónico, aunque el Colegio siguió funcionando, en medio de grandes dificultades. El P. Francisco siguió de profesor de Filosofía; así consta que lo era en  1810, cuando se dice de él: ‘Profesor, don Francisco Ruiz Huidobro’.

Consiguió destacados alumnos, que lo recordaron en sus memorias. Después de la invasión francesa, en 1818 fue nombrado Rector, cargo que ejerció hasta 1827. Lo primero que tuvo que hacer, fue recuperar el anterior prestigio que había tenido el Colegio. Luchó  por abrir noviciado en la casa, y lo consiguió. Fue nombrado Maestro de novicios  el P. Manuel Sainz, venerable escolapio, que antes había sido Rector de Villacarriedo quince años.

En el Capítulo General de 1827, los Padres Capitulares, que lo conocían bien, pensaron en él para Provincial; y Provincial salió elegido, de ‘Las dos Castillas y Andalucía’.  Intentó a toda costa rehusar el cargó razones de mala salud, y otras; pero el P. General, Vicente M. D´Addiego, el 13 de octubre de 1827, desatendiendo aquellas  razones,  le envió la patente auténtica de Provincial, acompañada de un ‘no puedo menos de nombrarle’.

El P. Francisco se la devolvió, creyendo que el General no había recibido la renuncia; pero, al mimo tiempo que le consolaba y animaba, le decía: ‘cargue usted con la carga’. Acepta la obediencia, y enseguida envía una circular a toda la Provincia - fechada el 22 de diciembre de 1827 - en la que expone lo mismo que al General, y la disposición en que se encuentra, de aceptar la voluntad divina, y dedicar  sus escasas fuerzas al servicio de la Provincia.

En aquel  Capítulo de diciembre de 1827 hubo sus problemas, y hasta se le achacaron de irregularidades jurídicas, que, en todo caso, fueron subsanadas por Decreto del Nuncio Apostólico, de fecha 8 de enero de 1828. 

De sus actuaciones como Provincial, sabemos muy poco. Estableció los exámenes públicos de escribir y Retórica ‘todos los años’. Las Academias Públicas,  y Disertaciones Literarias y de Latinidad. También se preocupó de los Estudios de los jóvenes escolapios. Además de estudiar Filosofía y Teología, ordenó que tuvieran  Actos públicos de Composición española y latina. Al terminar el Provincialato fue nombrado, por cuarta vez, Rector de Villacarriedo (1830-1833); y desempeñando este cargo, murió el 12 de noviembre de 1833.  

Valeriano Rodríguez Saiz