DATOS BIOGRÁFICOS
Aurelio era el quinto de nueve hermanos. Niño aún, su tío, Manuel Isla Serna, escolapio, lo llevó al internado del Colegio de Toro, donde él estaba de Comunidad, y lo preparó, durante tres años en los estudios de Bachillerato. A los catorce años, siguiendo el camino vocacional su tío, éste lo llevó al Aspirantado de Getafe, donde avanzó en los estudios, y vistió el hábito escolapio (1915); tuvo como maestro, y ayudante de maestro, respectivamente, a los PP. Bernabé Peña y Bruno Gil, y profesó de votos simples al año siguiente. De allí pasó con los de su curso al monasterio de Irache (Navarra) para cursar estudios superiores, Matemáticas, Física y Filosofía; el P. Maestro de los clérigos escolapios era el P. Valentín Caballero.
En 1919 volvió a Getafe, a terminar los estudios escolapios sacerdotales de Pedagogía y Teología; pero, entre tanto, cae muy enfermo, y enseguida es enviado a Villacarriedo el verano, donde, con buenos alimentos y buenos aires logró recuperarse, y terminar en Getafe sus estudios, después de lo cual emite los votos solemnes en 1921. Su destino inmediato fue el Colegio de Linares (Jaén). Inicia su misión escolapia como educador y profesor de Matemáticas y Física, y en 1922 es ordenado sacerdote en la capital, Jaén. Es digno de subrayar que él fue el promotor, y profesor, con otros Padres, de unas clases nocturnas de mineros de la zona.
En 1925 fue destinado al Colegio de Monforte, como director de internos, y profesor de Contabilidad y Taquigrafía, pero sólo estuvo un año, porque los superiores lo enviaron a San Antón, Madrid, donde compaginaba la tarea de Profesor de Matemáticas y Física con la dirección del internado que allí había. Durante estos años de San Antón colaboró puntualmente en la Revista Páginas Calasancias. Estuvo hasta1931, cuando fue destinado al Colegio de Santander. Eran los años en que el Colegio de Escolapios, obligado por las autoridades escolares de la República, se disfrazó bajo el título Sadel de Menéndez Pelayo. A pesar de todo, el P. Aurelio fue nombrado Administrador General. Continuaba con sus clases de Ciencias, hasta que se desencadenó guerra civil de 1936, cuando abandonó Santander y se refugió en Bilbao.
Cuando en 1937 la ciudad de Santander fue liberada por el ejército nacional, el P. Aurelio vuelve a su Colegio, a su Comunidad, a sus clases de Matemáticas y Física. En año 1943 es nombrado Rector del Colegio, en cuyo cargo se mantuvo hasta 1946. Ese año fue fundamental en la vida del P. Isla, pues P. Juan Pérez lo llamó para encomendarle la apertura de la primera fundación de las Escuelas Pías en Colombia. Tras un pequeño intervalo de preparativos en el Colegio de Oviedo, en 1947, acompañado del P. Provincial, Juan Pérez, del P. Eliseo Díaz, y del H. Indalecio Baña, nuestro P. Isla partió rumbo a las nuevas tierras. La primera fundación fue en Socorro, de la que el P. Aurelio fue 1º Rector, pero que sólo duró dos años (1947-1949). En 1949 se fundó el Colegio Calasanz de Bogotá, cuyo 1º Rector fue el P. Eliseo Días.
En 1950 se fundó el Colegio Calasanz de Medellín; de éste también fue nombrado Rector el P. Aurelio (1950-1956). Al ser erigida en 1956 la Viceprovincia de Colombia, el P. Isla fue nombrado 1º Vicario Provincial, pasando a residir al Colegio de Bogotá. En ese tiempo se compraron los terrenos, y se edificó el Seminario Calasanz, en la finca llamada “El Paríso”. En 1958 tuvo lugar en Madrid Capítulo Provincial. Al ser elegido allí Provincial el P. Aurelio, tuvo que dejar, por un trienio creía él, las tierras colombianas y volver a España. A sus sesenta años, se veía en plenitud de carisma calasancio. En 1960 se inauguró el Colegio Mayor Calasanz de Madrid, el Colegio Calasanz de Pereira (Ecuador), y en 1961 el Colegio de Salamanca. Se compraron los terrenos para la construcción del Colegio de La Coruña. Terminado el Provincialato, no terminó su tarea educativa, pues, en 1962 continuó trabajando por la Provincia, como Asistente Provincial, y Rector del Colegio Calasancio, hasta 1964.
En el Capítulo Provincial de 1967 resultó elegido Asistente nuevamente. Terminado ese trienio, fue destinado al Colegio de Getafe; continuó en la enseñanza, Religión, Matemáticas y Ciencias, y al mismo tiempo era asiduo confesor a niños y fieles en la iglesia del Colegio. Pero, en 1983, su avanzada edad y las condiciones frágiles de salud, aconsejaron a los superiores enviarlo a la Residencia Calasancia de Santander, donde ya pudo reposar dos años, pasados los cuales se vio necesitado de especiales cuidados de enfermería, que tiene previstos la Residencia Calasanz de Madrid, donde permaneció seis años, y donde murió a la edad de 92 años, que recuerdan los 91 años del Fundador.
Valeriano Rodríguez Saiz