DATOS BIOGRÁFICOS
Nació en Escuadrio (Orense). Tras conocer a algunos escolapios de aquella región, orientó su vocación religiosa hacia las Escuelas Pías, y, a sus 24 años, solicitó ingresar en el Aspirantado de Getafe (Madrid), al que fue admitido, y en el que permaneció un año. Al año siguiente hizo el Noviciado, que se encontraba en el mismo edificio. Animado espiritualmente por el Maestro de novicios P. Manuel Pinilla, y enriquecido en el conocimiento de las Escuelas Pías, emitió la Profesión de votos simples en 1947.
Con los demás compañeros de curso, pasó inmediatamente a la Casa Interprovincial de Estudios del Monasterio de Irache (Navarra), para cursar los de Filosofía. Durante los tres años que allí permaneció, de 1947-1950, tuvo como Maestros de Juniores a los Padres Laureano Suárez Díez y Rafael Pérez Altuna. Después, un nuevo traslado, a Albelda de Iregua (Logroño), donde cursó durante tres años Pedagogía y Teología. Tuvo por Maestro de Juniores al P. Antonio Montañana.
Terminados los estudios, y preparado para la enseñanza y el apostolado escolapio, profesó de votos solemnes en 1952, y se ordenó de sacerdote al año siguiente. Lleno de conocimientos y espíritu calasancio, inició y se ejercitó en el ejercicio de la educación y la enseñanza en el Colegio de Tenerife, durante el sexenio 1954-1959, como Director de Internos, Prefecto de 2ª Enseñanza, y profesor de Matemáticas, Física y Química. Su fuerte voluntad lograba compaginar esta tarea con los estudios universitarios de Física en aquella Universidad. Fue destinado al Colegio de Getafe, donde estuvo otro sexenio, como Maestro de Novicios; como Asistente Provincial, y profesor Física y Química .
El año 1964 fue nombrado Rector del Colegio de Salamanca. Las obligaciones anejas al cargo no le apartaron de sus clases en el Bachillerato, de Religión, Matemáticas, Física, y Química. Las responsabilidades del P. Antonino en todos los puestos anteriores tuvieron como resultado que, en el Capítulo Provincial de celebrado en Madrid en 1967, fuera elegido Provincial de Castilla para un trienio, el de 1967- 1970.
Consagró estos años, casi exclusivamente, al cuidado de las Comunidades y organización de los Colegios de la Provincia. Tuvo la satisfacción de inaugurar el colegio de Aluche (Madrid) en 1968. Una anécdota que define bien lo auténtico de su personalidad, es el axioma que se le aplicaba: “Al pan, pan; al vino, vino. Antonino”. Al terminar su provincialato, reinicia, en Madrid, la asistencia a las clases de la Universidad Autónoma, donde se licencia en Física. Pero no pensemos que dejó otras actividades, porque desempeñó, siempre con suma responsabilidad, las de Asistente Provincial, Ecónomo Provincial, y Profesor de Matemáticas, Física y Química, hasta el año 1976.
En esta fecha fue nombrado Director del Colegio de Getafe. Además de las obligaciones inherentes al cargo, allí siguió impartiendo clases de Física y Química, hasta 1978, cuando fue destinado al Colegio de La Coruña, con el mismo cargo de Rector y las mismas clases de Física y Química, durante otros dos años, sin terminar su mandato trienal, porque el Provincial, P. Manuel Delgado Montoto, lo solicitó para la nueva fundación de Mongomo (Guinea Ecuatorial). Secundando religiosamente, como siempre, el deseo del Superior, en 1980 se fue a aquella misión escolapia, junto con los Padres Antonio Martínez Sáinz, Juan de Pablo Sanz y Félix Cristóbal Cebrián, que formaron la primera comunidad.
El P. Antonino hacía de Rector de la comunidad y de la obra, que consistía en el cuidado de la Parroquia, de los poblados indígenas y de una pequeña escuela primaria. También le quedaba tiempo para impartir las enseñanzas de Matemáticas, Física y Química en el Instituto Nacional de Enseñanza Media de la ciudad. Permaneció en Guinea hasta 1989. Vuelto a España durante un trienio, el primer año residió en el Colegio de Salamanca, como Ecónomo y profesor de Matemáticas y Física, y los dos siguientes en La Coruña, de Prefecto de Bachillerato y Profesor de las mismas materias. Pero he aquí que, a sus 71 años, de nuevo sintió la llamada de Dios, como siempre considera él a la del Superior legítimo, que en este momento lo era el P. Zacarías Blanco, y voló al colegio de Ekobenam – BATA (G.E.). Primero se consagró a su trabajo habitual de clases, Matemáticas y Física en el Instituto de Enseñanza Media de Bata, y luego al de profesor de Química de los Titulados Universitarios. En el curso 2000-2001, bien cumplidos los 80 años, se retira de la docencia, pero no de la dedicación misionera, en la parroquia, en el poblado y entre los alumnos aspirantes a escolapios. El año 2004 volvió a España, donde sigue trabajando, incansable, en su Colegio de La Coruña, pero sin dejar de pensar en la misión escolapia de Guinea Ecuatorial.
Valeriano Rodríguez Saiz