Más sobre la Navidad:

 

¿Qué es la Navidad?
 
La Navidad es Gozo, ¡no estés triste!
La Navidad es Paz, si tienes enemigos, ¡reconcíliate!
La Navidad es Encuentro, ¡busca a tus amigos!
La Navidad es Don, hay pobres, ¡ayúdalos!
La Navidad es Humildad, si hay soberbia, ¡sepúltala!
La Navidad es Justicia, si tienes compromisos, ¡cúmplelos!
La Navidad es Perdón ¡arrepiéntete!
La Navidad es Luz, si estás en tinieblas, ¡enciende tu lámpara!
La Navidad es Verdad, si hay errores, ¡reflexiona!
La Navidad es Amor, si tienes odio, ¡olvídalo!
Y si para vivir en Armonía tenemos que esperar la Navidad... estaremos desperdiciando el diario Vivir!

Autor: Redacción Church Forum
Fuente: Church Forum


 

¿Qué significa la Navidad?


Autor: Antonio Maza Pereda

A veces, de tanto hacer algo, se nos olvida porqué lo hacemos o para qué sirve. Algo así nos puede pasar con la Navidad. Tanto nos la promueven, tanto nos la recuerdan los medios y la publicidad, que corremos el riesgo de olvidar o, por lo menos, diluir su significado. Por eso, vale la pena detenernos un momento y recordar que significa esta fecha y de qué manera la estamos viviendo.


Es, claro, una celebración de la familia, donde nos reunimos y la pasamos lo mejor posible; convivimos y recordamos esas viejas historias de familia que tanto significan. Y también es la celebración de qué, al nacer Jesús, pasamos a ser parte de la familia del mismo Dios.


Por supuesto, es una celebración de los niños, a los que les llegan misteriosamente regalos y donde se juega el juego amoroso de buscar los juguetes para ver si los Santos Reyes de veras existen. También es la fiesta de todos, porque todos, en algún rincón de nuestra alma, no dejamos de ser niños. Pero, sobre todo, celebramos al más importante de todos los niños, al Niño Jesús, que nació como el menos importante de los niños y llegó a ser el más importante de los hombres, Dios hecho hombre.


Celebramos la ocasión de poder demostrar a los amigos nuestro aprecio, nuestro cariño, la posibilidad de intercambiar regalos. Aquí, posiblemente, es donde más han influido el comercio y los medios para hacernos sentir mal si no damos un regalo, entre más caro, mejor. Pero, exageraciones aparte, no deja de ser valioso el celebrar la generosidad y el cariño de una manera concreta. Y con esto, posiblemente sin ser conscientes, celebramos el mayor de todos los regalos: Dios Padre, regalándonos a su Hijo para que nos salváramos del pecado y de la muerte.


¡Qué vivan dichosamente esta Navidad y que Dios los bendiga!


Felicidades de parte de la familia Maza López

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Fiestas durante el tiempo de Navidad


Después de la celebración anual del misterio pascual, nada tiene en mayor estima la Iglesia que la celebración del nacimiento del Señor y sus primeras manifestaciones: esto tiene lugar en el tiempo de Navidad.
El tiempo de Navidad abarca desde las primeras vísperas de Navidad hasta el domingo después de Epifanía, o sea, el primer domingo siguiente al 6 de enero, inclusive.


La misa de Vigilia de Navidad es la que se utiliza al anochecer del día 24 de diciembre, ya sea antes, ya sea después de las primeras vísperas.
El día de Navidad se pueden celebrar tres misas, conforme a la antigua tradición romana, es decir, por la noche, al clarear la aurora y de día.
Navidad solamente tiene la octava, ordenada de esta manera:


a) El domingo de infraoctava (que le sigue al 25 de diciembre) tiene lugar la fiesta de la Sagrada Familia.

b) El 26 de diciembre es la fiesta de San Esteban, el Protomártir (primer mártir).

c) El 27 de diciembre, la fiesta de San Juan Apóstol y Evangelista.

d) El 28 de diciembre la de los santos inocentes.

e) Los días 29, 30 y 31 son infraoctava.

f) El día primero de enero - octava de Navidad - se celebra la solemnidad de la Virgen María Madre de Dios, en la cual conmemora también la Iglesia la imposición del santísimo nombre de Jesús.

El domingo que caiga entre los días 2 y 5 de enero, es el domingo II después de Navidad.
La Epifanía del Señor se celebra el día 6 de enero, a menos que se le asigne un domingo que caiga entre el día 2 y 8 de enero.
El domingo siguiente al 6 de enero se celebrará la fiesta del Bautismo del Señor.

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Navidad

En Japón, también celebran la Navidad en las mismas fechas, se darán regalos, y tendrán una hermosa y rica cena… sin embrago Jesús no será el centro de la Navidad. En los días previos a la Navidad, es fácil verse envuelto en el consumismo y en el activismo. Las prisas por comprar regalos, los últimos detalles de la fiesta o de la cena de Navidad nos pueden llegar a hacer perder de vista qué es lo que estamos celebrando o cuál es el verdadero motivo de nuestras compras, de nuestros regalos, de nuestra cena. Lo que celebramos es que hemos trabajado arduamente por establecer el Reino, celebramos que Jesús está MÁS presente en nuestra vida y en nuestra familia; los regalos nos recuerdan que Dios nos dio GRATUITAMENTE el don más valioso: la salvación; la cena nos recuerda que el don por excelencia que es la Eucaristía nos la dejó Jesús en una cena. No dejemos pues, que nuestras prisas y pendientes lleven a perder de vista el verdadero sentido de nuestra fiesta de Navidad.

Navidad…tiempo de reconciliación

San Pablo, nos dice que "Dios reconcilió al mundo por medio de Cristo, destruyendo en su cuerpo la división" y trayendo con ello la paz. Nuestra Navidad es precisamente la celebración de esta reconciliación, de esta paz traída por Dios a cada uno de nosotros y a cada una de nuestras familias. Sin embargo si bien es cierto que la paz es producida por Dios, a través de Cristo y del Espíritu Santo, su construcción necesita de nosotros. Por ello, ya desde el Antiguo Testamento se profetizaba la llegada de un "precursor", de alguien que dispondría los corazones para que esta reconciliación y paz se realizaran. Dios te llama ahora a ti en esta Navidad a ser el instrumento para preparar el corazón de todos los que te rodean. La Navidad, es esencialmente un tiempo de reconciliación. Déjate guiar por el Espíritu Santo, para que por tu palabra y tu ejemplo los que conviven contigo se sientan invitados a aceptar esta paz interior y a reconciliarse con los demás. Sé tu también un mensajero y promotor de la paz en tu familia y tu comunidad. El Evangelio de san Juan dice: "Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo único para que todo el que crea en él tenga vida y la tenga en abundancia". Esta es la mayor prueba de que Dios nos ha amado y nos continúa amando. La celebración de la Navidad es pues la celebración de este amor inmensurable de Dios por cada uno de nosotros, del Dios que llena de júbilo nuestro corazón. La Navidad es tiempo de celebrar este amor y de alegrarnos por su presencia entre nosotros. El no nos condena, sino que como dice el Profeta, levanta la sentencia que tenía contra nosotros, nos visita y nos da lo mejor de él mismo: SU AMOR. Usemos estos días de preparación no solo para hacernos conscientes de esta realidad, sino para responderle con generosidad, dejando que como en Belén, él encuentre cobijo en nuestro corazón.

Origen

La Navidad es una fiesta que nace en el cristianismo probablemente entre el siglo V y VI con el fin de "evangelizar" la fiesta romana "Sol invictus", que se celebrara en el Solsticio de Invierno (alrededor del 22 de Diciembre). En esta fiesta, el dios Sol, que parecía sería vencido por la oscuridad, en el solsticio vencía a las tinieblas y comenzaba de nuevo a extender su poder sobre ellas. De esta manera se propuso como "sol invictus" a Cristo, "el Sol que nace de lo alto" y que con su nacimiento venció a las Tinieblas". Esta fiesta, que dominaba todo el Imperio rápidamente se vio sustituida por una fiesta cristiana. Los dioses, fueron sustituidos por el único Dios CRISTO. No permitamos pues, que los nuevos dioses (el consumismo, las parrandas, la misma cena navideña, incluso el "Santa Claus") vengan a sustituir el UNICO sentido que tiene nuestra fiesta de Navidad: Celebrar que Jesús es una realidad en nuestra vida y en nuestra historia.

El nacimiento de Cristo

Su nacimiento ha iluminado la vida del hombre; él es nuestra luz; su evangelio nos propone los criterios y las acciones a través de los cuales podemos llegar a la felicidad perfecta ofrecida por Dios desde siempre para sus hijos. Lo único que empaña u opaca esta luz es el pecado. Por ello, el Apóstol nos invita a no pecar. Sin embargo reconoce que esta posibilidad escapa a nuestra fuerzas físicas por lo que debemos de confiar en el poder y en el amor de Cristo, el único Justo. Es a través de la salvación ofrecida y realizada por Cristo como el hombre puede rechazar el pecado y vivir en gracia. Jesús estará continuamente intercediendo por todos aquellos que aun haciendo un esfuerzo por vivir en la gracia puedan llegar a caer. Jesús nos ama, vive entre nosotros y es el primer interesado en que cada uno de nosotros pueda vivir en paz y gozar del amor de Dios. Pongamos lo que esté de nuestra parte (alejarnos de las tentaciones), Dios hará el resto.

Autor: Padre Ernesto María Caro Osorio

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EL árbol de Navidad

Historia del Arbol de Navidad

El árbol de Navidad tiene sus orígenes en la antigua creencia germana de que un árbol gigantesco sostenía el mundo y que en sus ramas estaban sostenidas las estrellas, la luna y el sol. Esto que explica la costumbre de poner a los árboles luces.

El árbol era también símbolo de la vida, por no perder en invierno su verde follaje cuando casi toda la naturaleza parece muerta. En algunas casas en los países nórdicos durante el invierto se cortaban algunas ramas y se le decoraba con pan, fruta y adornos brillantes para alegrar la vida de los habitantes de la casa mientras transcurría el invierno.

El árbol en sí tiene varios significados religiosos ya que ha sido utilizado como símbolo de la unión del cielo y la tierra: ahonda sus raíces en la tierra y se levanta hasta el cielo; por eso en muchas religiones, sobre todo en las orientales, el árbol es un signo de encuentro con lo sagrado, del encuentro del hombre con la divinidad y de la divinidad con el hombre.

En Mesoamérica el árbol guarda un significado místico, inclusive tenían el ahuehuete como árbol sagrado. Las tribus nórdicas europeas y americanas algunos grupos como los druidas, tenían árboles sagrados alrededor de los cuales se reunían para ritualmente entrar en comunión con Dios.

Se cuenta que un misionero inglés en Alemania, en el siglo VII, comprendiendo que era imposible arrancar de raíz esta tradición pagana, la adoptó dándole un sentido cristiano, haciendo que el árbol adornado fuera también un símbolo del nacimiento de Cristo. Algunos otros hablan que Martín Lutero fue quien introdujo esta costumbre al adornar con manzanas un árbol para tratar de explicar los dones que los hombres recibieron con el nacimiento de Jesucristo.

Los primeros documentos que nos hablan de la costumbre de colocar en Navidad árboles de abeto o de pino en las casas son del s. XVII y menciona a la región de Alsacia, tierra que se encuentra como Alemania y Francia. En los países nórdicos, en el s XVI, se empiezan a reunir las familias en torno a un árbol de Navidad. El día 24 los niños eran llevados a pasear o de día de campo, mientras los adultos colocaban y decoraban con dulces y juguetes el árbol; a su regreso los niños eran sorprendidos con el árbol y así daba inicio la celebración de la fiesta de Navidad. Esta costumbre cobra fuerza y se extiende como moda cuando la Reina Victoria de Inglaterra para celebrar la Navidad hace colocar un árbol en el palacio decorándolo con velitas que hacen relucir una serie de bellos y finos adornos. 

Significado del Árbol de Navidad

Para los hombres los árboles tienen un significado muy especial. En todas la culturas encontramos que el árbol tiene cierto significado antropológico, místico y poético. Se le tiene cierta reverencia por los beneficios que aporta al hombre. Para algunas culturas el árbol tiene un significado místico ya que representa el medio la unión del cielo y la tierra: ahonda sus raíces en la tierra y se levanta hasta el cielo; por eso en muchas religiones, sobre todo en las orientales, el árbol es un signo de encuentro con lo sagrado, del encuentro del hombre con la divinidad y de la divinidad con el hombre. Es muy común el que los árboles estén relacionados con la fecundidad, el crecimiento, la sabiduría y la longevidad. En Mesoamérica el ahuehuete es considerado sagrado. Las tribus nórdicas europeas y americanas como los druidas, tenían árboles sagrados alrededor de los cuales se reunían para ritualmente entrar en comunión con Dios.Dios se ha valido de la forma en que los hombres ven a los árboles para dar a conocer su plan de salvación particularmente cuando se trata del misterio de la encarnación del hijo de Dios para salvar al hombre. En primer lugar se asocia al árbol de Navidad con el árbol de la vida, que lucía en medio en medio del Jardín del Edén y después de la caída desaparece; la fruta y las decoraciones nos recuerdan las gracias y dones que el hombre tenía cuando vivía en el Paraíso en completa amistad Dios. Por el nacimiento de Cristo, los hombres renacen y tienen acceso a la plenitud de la vida. El árbol de Navidad representa el haber recobrado dichos dones gracias al sacrificio de Jesucristo.Los adornos del árbol y las luces que se encienden representan el nuevo estado paradisiaco que el amor de Cristo nos prepara.

En la Biblia, el árbol aparece como un símbolo de la Vida, árbol que Dios coloca en medio del Paraíso como fuente de la inmortalidad (Gen 2, 9,3,22). Pero el árbol puede también simbolizar la falsa sabiduría, la soberbia y la muerte cuando el hombre se aparta de Dios (Gen 2, 16-ss) seducido por la apariencia engañosa de este árbol y comiendo su fruto (gen 3, 2-6). Pero Cristo vino no únicamente a los hombres, vino como cabeza de una nueva creación, renovando todo lo que estaba caído.

La presencia de Cristo responde al anhelo de la creación para ser liberada de la esclavitud y de la destrucción; mientras tanto se queja y sufre, tal como una mujer en sus dolores de parto tal como nos lo describe San Pablo en la epístola a los Romanos. Por eso el árbol de Navidad representa esa naturaleza restaurada y engalanada para recibir a su redentor; el árbol perennemente verde quiere saludar en nombre de la naturaleza renovada a su Señor "Alégrense los cielos y la tierra, retumbe el mar y el mundo submarino. Salten de gozo el campo y cuanto encierra, manifiesten los bosques regocijo" (salmo 5).

El árbol de Navidad también representa ese árbol que nace y que con el tiempo madurará en un gran árbol del cual saldrá la cruz que tal como nos recuerda la liturgia del Viernes Santo: "Cruz amable y redentora, árbol noble y espléndido , ningún árbol fue tan rico ni en frutos ni en flor".

Podemos decir que de alguna manera el árbol de Navidad nos recuerda la redención. Las luces representan la luz de Cristo en nuestra vida. y la estrella que en algunas ocasiones se coloca en la punta representa a la estrella de Belén que anuncia la redención a la humanidad.

Autor: Redacción Church Forum

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EL BELEN O NACIMIENTO

Durante la temporada de Adviento y Navidad es muy común encontrar en las casas el Belén, los Nacimientos o el Misterio. Todas éstas son representaciones por medio de figuritas la historia del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo.
Algunos dicen que es una derivación de la costumbre de tener en casa un pequeño retablo o altar con imágenes y figurillas con la finalidad de promover la oración y la cercanía a Dios. Durante las fiestas de Navidad en estos altares se colocaban las imágenes de La Virgen María con el niño Jesús y San José.
En el s. XIII San Francisco de Asís hace en la gruta de Greccio una representación con animales y personas que para presentar la historia del nacimiento de Jesús de tal manera que todos lo pudieran comprender. Algunas personas trataron de hacer lo mismo en sus casas utilizando pequeñas figurillas de madera o barro.


De Italia la costumbre se extendió por Europa pero en España tuvo un desarrollo muy especial. Con la Conquista de América Latina por los españoles, algunos frailes aprovecharon este recurso para enseñar a los indígenas el Misterio de la Navidad. Los naturales de América acogieron con gusto la idea y con el tiempo se hizo una costumbre que aún se practica.


Días antes de la Navidad en los mercados aparecen puestos donde se vente todo lo necesario para hacer un nacimiento. Junto a las imágenes del misterio (José y María) y del Niño Jesús, aparecen el buey y el burro, los pastores y sus ovejas. También tienen figuras para las escenas costumbristas que acompañan al nacimiento como: mujeres con canastos o cántaros de agua, pastores durmiendo, corderos sobre las brazas. puentes chozas, puercos, gallinas y guajolotes. No pueden faltar las imágenes de los ángeles y los Reyes Magos con sus regalos.


El poner el nacimiento es un evento familiar. En algún lugar de la casa los mayores comienzan a construir portales, montañas, grutas, ríos y caseríos a escala mientas los demás van colocando las figurillas sobre suaves camas de heno, musgo, paja y aserrín.iluminadas por diminutos focos de colores. Al caer la tarde la familia se reúne frente al nacimiento para rezar el rosario u otra oración como preparación al día de Navidad.

Autor: Redacción Church Forum

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Celebración del día de Navidad

Palabra de Dios:

"Y sucedió que mientras estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada." (Lc 2,6-7)

Lectura:

Alegrémonos, porque hoy nos ha nacido el Salvador. Nadie puede estar triste, porque hoy es el nacimiento de la vida que destruye el fruto de la muerte y nos llena con la alegría de la promesa eterna. Nadie se sienta excluido de participar a tan gran gozo, porque todos participamos de la misma alegría. Alégrese el santo porque se acerca la palma de la victoria. Alégrese el pecador porque se le concede el perdón. Anímese el pagano porque se le ofrece la vida.

Reflexión:

Los hechos acaecidos en la noche de Belén no pueden ser abarcados con esquemas de una descripción de cronista. Para llegar a conocer todo hay que calar hondo en el desarrollo de los acontecimientos a la luz de las palabras del profeta Isaías: "Un niño nos ha nacido, un niño nos ha dado. Lleva al hombro el principado, y es su nombre." ¿Qué clase de principado hay en el hombro de éste niño, que, a la hora de su venida al mundo, ni siquiera tenía un simple techo humano sobre su cabeza, y como primera cuna tuvo un pesebre de animales? En la noche de Belén nos preguntamos acerca de éste principado. ¡Qué trae consigo al mundo el recién nacido? Hemos oído que con el ángel que anunció a los pastores el nacimiento del Salvador "apareció una legión del ejército celestial que alaba a Dios diciendo: Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres que Él quiere tanto". Pues bien, en esta anunciación de Belén encontramos respuesta a nuestra pregunta. ¡Qué principado se ha colocado en el hombro de Cristo en esa noche? Un poder único. El poder que solamente él posee. En efecto, sólo él tiene el poder de penetrar en lo profundo del alma de cada hombre con la paz del gozo divino. Saludémoslo con agradecimiento y alegría, en esta noche radiante.

¡Venite Adoremus!

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