SEMBLANZA
P. MANUEL GONZÁLEZ FIDALGO
+04-1-2006
El P. Manuel González Fidalgo nació en Maceda pueblo de la provincia de Orense un día 29 de julio de mil novecientos cuarenta y uno. Hijo de Manuel González y Regina Fidalgo, ambos eran maestros y constituían una familia de hondo calado cristiano. Manuel es el segundo de cuatro hermanos, tres varones Luis y Oscar y él y además una hermana M. Luz. Tuvo en la familia dos tíos, también escolapios, los padres Oscar y Manuel Fidalgo.
Tras unos años en el aspirantado en Villacarriedo y Getafe, comienza el noviciado a mediados de Agosto de 1956 en Getafe, siendo su Maestro de Novicios el P. Ángel Navarro y como ayudante del maestro al P. Anselmo del Álamo. Tras el año correspondiente al noviciado, hace su profesión simple en la Iglesia del Colegio de “La Inmaculada” de Getafe el día 15 del mes de agosto de 1957, con dieciséis años, profesión que recibe el entonces P. Provincial Juan Pérez.
Estrenándose en su vida religiosa, y ya profeso de votos simples, pasa al Monasterio de Irache. Es allí donde cursa los tres años de Filosofía que eran de precepto por aquel entonces. Llega a Irache el día 19 de agosto acompañado por sus compañeros de noviciado y por su tío Oscar, justo unos días antes del día 25 de agosto de 1957, fiesta de San José de Calasanz, fecha en la que los religiosos debían estar ya reincorporados a sus comunidades. Fueron sus maestros de juniorato los padres Rafael Pérez Azpeitia durante un año y en un segundo momento por dos años el P. Francisco Cubells Salas, al ser nombrado Provincial el P. Rafael Pérez Azpeitia. En este periodo es Rector de Irache el P Laureano Gómez. En el transcurso de estos tres años en las tierras de Navarra, cerca de Estella, en donde se emplaza el monasterio de Irache, además de los cursos filosóficos, obtiene su titulación como Maestro Nacional por la universidad de Zaragoza, teniendo un curioso derecho a matrícula y examen que bien supo aprovechar, con estudio y esfuerzo, por ser hijo de maestros.
A mediados de agosto de 1960, pasa a la casa de Albelda de Iregua hoy en la provincia llamada de La Rioja, antes Logroño, en donde realizó los dos primeros años de los cuatro que constituían los estudios de Teología, allí tiene por maestro al siempre bien recordado P. Samuel García. Y tras los dos primeros años de Teología pasa a Salamanca, en el curso 1962-1963, casi estrenando el teologado que se había construido en aquella vieja ciudad universitaria. Este teologado, dedicado al erudito P. Felipe Scío, le acogió durante dos de aquellos años en los que la Iglesia vivía la fuerte experiencia del Concilio Vaticano II, con toda su explosión de novedad, y de apertura, que sin duda dejaron marcada el alma de Manuel. Su maestro en este periodo fue el P. Francisco Cubells Salas.
El día seis de Octubre de 1963 hace su profesión solemne en la capilla del Colegio Mayor P. Scío, junto con otros muchos religiosos de nuestra provincia y de otras, que es recibida por el entonces delegado del P. General P. Francisco Llenas, de la provincia de Cataluña. Manuel permanecerá en Salamanca hasta junio del año 1964, en el que acabados sus estudios se incorpora a su provincia religiosa y es destinado a su primera comunidad que fue la de Alcalá de Henares, en su antiguo emplazamiento de la calle Ferraz, en donde ejerce como profesor de diversas materias. En 1965, el ocho de septiembre fiesta de la Natividad de la Virgen recibe el Sacramento del Orden. Continúa con su quehacer habitual hasta el año 1970. Seis años en Alcalá que dejaron en el P. Manuel un poso especial de afecto tanto al lugar como a muchas de las personas, alumnos o no, a los que mantuvo siempre especial cariño.
De Alcalá de Henares pasa al Real Colegio de San Fernando, también en su antiguo emplazamiento de la calle Donoso Cortés de Madrid, en donde permaneció ejerciendo la docencia otros cinco años.
En agosto de 1975 es destinado por sus superiores a la comunidad de Oviedo, en donde es nombrado Rector de dicha comunidad, cargo en el que solamente estará un año, pues al año siguiente, en 1976 es nombrado Rector de la Comunidad de la Coruña, en donde permanecerá dos años los cursos 1976-77 y 1977-78. Desde el mes de marzo de 1977 andaba a vueltas con una afección de corazón de la que se afectó aún más a consecuencia del grave accidente que, con algunos compañeros de la comunidad tuvo el día 3 julio 1977, a cosa de las 4 de la tarde, por las curvas de Finisterre. En aquel accidente murió un gran escolapio el P. David Sierra, que acababa de ser destinado a la comunidad, y quedaron todos heridos aunque de diversa consideración. Su recuperación fue dentro de lo que cabía esperar buena, siguiendo en La Coruña con su actividad.
Tras Coruña la obediencia religiosa le lleva de nuevo a Alcalá de Henares en donde, por tres años 1979 a 1981, es Director del Colegio, ya en su nuevo emplazamiento de la calle Lope de Figueroa, dejando en su labor un marcado estilo abierto que siempre le caracterizó.
Finalizado su periodo de Director regresa a Coruña en donde permanece desde 1981 hasta 1997, dieciséis años dedicados intensamente a la escuela, a la pastoral, y a su afición deportiva que siempre le acompañó. Aún había de pasar una vez más por su amada Alcalá de Henares donde permanecerá por dos años, los cursos del 1997-99. últimamente en 1999 fue destinado a Monforte de Lemos, en donde en la actualidad se encontraba, trabajando incansable, viviendo el deporte, cuidando siempre de su delicado corazón
Manuel fue un buen religioso, muchos le recuerdan como un gran predicador, dispuesto siempre al trabajo pastoral, un poco a su manera, liberal, abierta, original. Era hombre vital en lo que hacía y vivía, abierto a las nuevas ideas.
Un gran aficionado al deporte, sabiendo siempre adaptarse al lugar donde se encontraba, así mientras estuvo en Madrid fue rotundo aficionado del Atlético de Madrid en tiempos de Don Vicente Calderón, tiempo en el que llegó a ser capellán del equipo y amigo entrañable de los principales miembros de su junta directiva y de muchas de las primeras figuras del equipo. Después inquebrantable seguidor del Depor mientras estuvo en Coruña y todo ello aderezado, bien lo sabéis muchos de los presentes, con su dedicación al Club Calasancio de Monforte de Lemos del que en 2001 fue nombrado su presidente.
Siempre a cuestas con su afección al corazón de la que se cuidaba con normalidad, un corazón que ya excesivamente debilitado, ayer día 4 de enero de este recién estrenado 2007, decidió pararse, de forma inesperada, de una vez para todas, en la tranquilidad de su habitación.
Querido P. Manuel González Fidalgo. Descansa en paz
P. Javier Agudo. Provincial