LAURENTINO SEDANO GUTIÉRREZ
DE LA MILAGROSA
(*08/09/1910 +17/03/2008)
El Padre Laurentino Sedano nació en el pueblo burgalés de Barrio de Bricia, de la comarca de las Merindades, situado a unos 78 kilómetros de la ciudad de Burgos, rodeado de montañas y formaciones rocosas como “El Castillo” o “El Castro”, con 21 habitantes hoy día, muchos menos que cuando nació Laurentino y con una altura sobre el nivel del mar de 1.039 metros.
Laurentino vino a este mundo el día 8 de septiembre de 1910 en una familia muy numerosa de 10 hermanos, de los cuales 3 murieron con muy temprana edad. Hijo de Restituto Sedano y de Dorotea Gutiérrez, ambos naturales y vecinos de Barrio de Bricia, padres cristianos que supieron animar en sus hijos la fe en Cristo Jesús, de tal manera que tres de ellos Manuel, Andrés y Laurentino acabaron abrazando con su vida a la Orden de las Escuelas Pías a la que entregaron su vida entera.
Laurentino fue bautizado al día siguiente de su nacimiento por D. Félix Calleja, Párroco por aquel entonces de Barrio de Bricia, recibiendo el óleo de la confirmación de manos del Obispo de Canarias Ángel Marquina y Corrales.
Salió de su pueblo para Villacarriedo con once años, en donde estaba destinado su tío Claudio Sedano, Rector que fue de aquella comunidad, y al que quizás Andrés, Manuel y Laurentino deban su primer conocimiento de la Escuela Pía y de Calasanz y.. ¡cómo no! los inicios de su vocación escolapia. El P.Claudio Sedano moriría mártir en 1936 víctima de la intolerancia de la persecución religiosa. Laurentino completó en Villacarriedo su preparación de enseñanza primaria por dos años 1921 y 1922, como preparación al postulantado. A los trece años, 1923, lo encontramos en Getafe de postulante, en donde pasó dos años siendo su maestro el P. Saturnino Sádaba. Comenzó en Getafe su noviciado el día 9 de agosto de 1925 siendo su maestro el P. Bonifacio Sáinz, burgalés de Santelices.
El noviciado que terminó con su primera profesión simple, en la que Laurentino tomó nombre de religión poniendo su vida consagrada en manos de la “Virgen Milagrosa”. Profesó el día 20 de septiembre de 1926, profesión que recibió el M.R.P. Ramón Navarro en Getafe. A partir de aquel momento unió su vida a otros muchos religiosos de toda España que en Irache, -en la Comunidad Autónoma de Navarra-, se preparaban para el sacerdocio estudiando las materias de Filosofía. Durante su estancia en Irache, que duró hasta 1929, fue su maestro el P. Valentín Caballero.
Pasa después a Albelda de Iregua, hoy comunidad autónoma de “La Rioja” y allí realiza los estudios teológicos teniendo por maestro al P. Ángel Aznar. Recibe en este periodo las órdenes menores: la Tonsura de manos de D. Dionisio Moreno, obispo de Coria; Ostiario y Lector , Exorcista y Acólito de manos de D. Teodoro Labrador, obispo de Foochow, palentino de cuna, de Barriosuso de Valdavia, y dominico, que había sido expulsado de su diócesis en China por la revolución comunista. También recibe Laurentino el Subdiaconado en en marzo de 1932 de manos de Don Fidel García, que fue obispo de Calahorra por más de treinta años. Ese mismo año, pero en Madrid, recibe, el día 20 de diciembre de 1932 el diaconado, de manos del Obispo de la ciudad D. Leopoldo Eijo y Garay.
Acabados los estudios es destinado al Colegio Calasancio de Madrid en donde se dedica con alma y cuerpo a los niños más pequeños de primaria. Ya con destino en Madrid y tras largos años de estudios y preparación es ordenado sacerdote en Zarauz el día 16 del mes de julio de 1933. Estudia el Bachillerato superior en Madrid, en el Instituto Cardenal Cisneros primero y en el Calderón de la Barca, después en donde obtiene el título el 30 de junio de 1934.
En 1936 es trasladado a Sevilla en donde pasa la guerra, compaginando tareas en el colegio en donde por un lado es Director de Internos y profesor en Primaria Elemental y por otro Capellán de Prisiones militares de 1936 a 1938 y un año Capellán del Hospital de Sangre, instalado en el Colegio de los Escolapios desde 1938 hasta final de la guerra. Los años que van desde 1942 a 1946, siempre compaginando las tareas escolares, los dedica a estudiar Ciencias Químicas en la Universidad de Sevilla donde obtiene la licencia el 13 de junio de 1946. Estudios civiles y religioso completados le permiten dedicarse en totalidad a la educación humana y cristiana de los niños.
Es nombrado Director de Internos en Villacarriedo, a donde llega el 21 de septiembre de 1946 y en donde además imparte clases de Matemáticas, Física y Química y Ciencias Naturales. En Villacarriedo permaneció 30 largos años en los que impartió las asignaturas ya citadas y tuvo responsabilidades varias tanto en la vida escolar: secretario de estudios, tutor, profesor de las asignaturas de la rama de ciencias… como en la de la comunidad.
Ya en 1976 pasa a Santander en donde sigue impartiendo sus asignaturas que completa con la atención pastoral a los alumnos, sobre todo atendiendo la celebración de la Eucaristía con numerosos grupos del Colegio Calasanz de Santander.
En 1983 pasa a la Residencia Calasancia de Santander en donde por dos años 1988 a 1990 ha de completar el rectorado del P. Eustasio que por enfermedad ha de renunciar. Permanece en la residencia de Santander hasta el año 2006 en que dada su avanzada edad y salud delicada se aconseja dicho traslado a la Residencia Calasanz de Madrid en donde en la madrugada del 17 de marzo, Lunes Santo, se adelantó a la Pascua compartiendo con Cristo muerte y resurrección.
El P. Laurentino fue un buen religioso, se preocupó de su formación siendo además un gran trabajador mientras salud y fuerzas se lo permitieron, entregado siempre al ministerio escolapio, dio de sí todo cuanto pudo en fidelidad por su profesión al carisma Calasancio recibido. Conservó su mente clara y una espléndida memoria hasta su última hora. Conocemos de él tres articulitos, salidos de su pluma y publicados en la Hoja Informativa de la Provincia titulados: “Dos escolapios en el Recuerdo”, “El Cartujo siguió amando a la Escuela Pía” y el último titulado “Desde Villacarriedo”
Hoy Laurentino ha entregado su larga vida con 97 años, al igual que su hermano Andrés. Vida fructífera y ejemplar, cálida y repleta de experiencias y sensaciones que perdemos hoy con su muerte. Encomendamos su vida al Padre de la Misericordia y a José de Calasanz para que sea acogido por ellos en el reino de la vida.