Semblanza del P. Jesús Fernández
En la ciudad de Bogotá, a las 5:00 AM del domingo 30 de noviembre de 2008, ha fallecido el P. JESÚS FERNÁNDEZ ÁLVAREZ de la Madre de Dios, a sus 78 años de vida, 62 de vida religiosa y 56 de sacerdocio escolapio.
En el día de ayer se había sentido mal, con pocas fuerzas y con mareo. Se le trasladó a la Clínica "Reina Sofía" donde fue evaluado por los médicos, quienes lo encontraron con la presión arterial muy alta; pero no constataron nada anómalo en el electrocardiograma que se le practicó. Le dieron algunas medicinas y le permitieron volver a casa. Sin embargo, en la madrugada de hoy domingo, se sintió nuevamente mal y pidió volver a la clínica. Comenzó a vestirse por sí mismo, pues aparentemente se sentía un poco mejor y con más fuerzas; pero cuando el Superior llegó a recogerlo para trasladarlo al hospital, lo encontró desplomado en el suelo y con muy pocos signos vitales. Fue llevado inmediatamente a la "Clínica Nueva" donde murió unos minutos después.
El P. Jesús Fernández ha muerto en el silencio, la humildad y la santidad que siempre tuvo y que quiso para todos. Ha sido hasta el último momento de la vida alguien absolutamente fiel a los compromios propios de una vida cristiana intensa y de una vida religiosa profunda. Actualmente colaboraba activamente con la formación de los novicios a quienes les daba clases de latín, vida religiosa y espiritualidad. Era miembro de la Congregación Provincial donde aportaba su sensatez y prudencia en el gobierno de la demarcación. Estaba preparando un viaje a Argentina para dirigir durante la próxima navidad, los retiros de los Padres Escolapios y de las Madres Escolapias.
Fue el primer Viceprovincial elegido en Capítulo por sus hermanos en diciembre de
1987. Ratificado nuevamente, le correspondió después ser el primer Provincial de Colombia-Ecuador, cuando fue erigida esta Provincia el 9 de julio de 1994. En los años siguientes prestó grandes servicios a la demarcación cono Maestro de Novicios y como Asistente Provincial en varias oportunidades. Había llegado a Colombia a comienzos de los años 60 y muy pronto, debido a su madurez religiosa y su profundidad espiritual, fue destinado a la casa de formación. Trasladado luego a Medellín, donde por varios años fue Superior Local, trabajó como maestro de Español y Religión en el Colegio Calasanz. Desde aquellos años y hasta el presente, fue muy estimado por su sabiduría espiritual y especialmente por su profundo conocimiento de San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús y, en general, de la espiritualidad carmelitana. Por ello fue confesor destacado, consejero de muchas religiosas y solicitadísimo predicador de retiros.
En la mañana del primer domingo de Adviento, escuchando obedientemente la voz de Cristo que nos pide estar atentos y vigilantes, ha hecho la andadura por tanto tiempo preparada e interiormente anhelada. Por esta vez, no ha dicho él "ven, Señor Jesús", sino que ha sido el Amado, quien lo ha llamado por su nombre y lo ha llevado consigo: "ven, Jesús". Y él ha ido, porque sabía "cuán triste es Dios mío la vida sin ti, ansioso de verte, deseo morir..."
Hace sesenta años comenzó la historia de la Escuela Pía en Colombia. Habíamos escuchado a nuestros mayores hablar de los dos escolapios que habían dejado su vida en nuestro suelo, el P. Miguel López quien murió de un ataque cardíaco en los primeros tiempos del Colegio de Cúcuta, y el P. Teodoro García que murió en un accidente automovilístico en Bogotá a finales de los 60. Muchos de los religiosos que pasaron por Colombia y que aquí se entregaron generosamente, murieron en los años siguientes, pero, coincidencialmente, a todos les halló la muerte en España. Ahora, sesenta años después, en el cierre de este año de celebraciones, Colombia presenta al Padre a su mejor Hijo, al más santo, al más preparado para ir al cielo y lo entrega con el dolor de perder su presencia, su palabra, su ejemplo y su consejo; pero con la alegría de ganar su valiosa intercesión. Sabemos que por nuestros alumnos y alumnas, por las horas trágicas de nuestro pueblo y por el futuro de la Escuela Pía en estas tierras, el P. Jesús Fernández, como lo hizo en esta vida que es sombra y pasa, dedicará la vida nueva que ahora ha encontrado, a orar por todos nosotros.
Al Dios y Padre de toda misericordia, gracias por su hijo Jesús de la Madre de Dios, a quien nos dio por tantos años como hermano entrañable.
Al amparo y protección de la Santísima Virgen María lo confiamos.
Nuestro Santo Padre rodeado de niños lo recibe como a hijo fidelísimo.
Y nosotros nos esforzaremos para encontrarnos con él, en el tiempo querido por Dios, en el cielo.
¡Paz!
ALEJANDRO SOLÓRZANO URIBE, Sch.P. (Desde Colombia)