EUSEBIO MARTÍNEZ MARAÑÓN
de la Inmaculada
(*05-03-1927/ +29-01-2009)
El Hermano Eusebio Martínez nació en un pequeño pueblecito en el corazón de la comarca de las Merindades, a la ribera del Nela, cercano a los Montes de Dulla, en el norte de la provincia de Burgos. Este pueblecito que se conoce como Brizuela, está situado en un valle estrecho y largo por donde no ha mucho tiempo pasaba aún el tren de vapor. Se trata de una pedanía que pertenece al ayuntamiento de Pedrosa de Valdeporres enclavada en la merindad de Valdeporres.
Eusebio era hijo de Domingo Martínez, natural de san Pelayo y de Martina Marañón, natural de Brizuela. Padres cristianos que fundaron una familia bendecida por Dios con seis hijos: Santiago, Blas, Atanasio María, Emilia y Eusebio, de los cuales Blas es sacerdote diocesano y Eusebio como sabemos religioso de las Escuelas Pías.
Recién acabada la guerra civil española, dos años atrás, Eusebio se siente llamado a la vida religiosa y llega a Getafe como aspirante en 1941, contaba entonces con 14 años. Sin duda conocedor de los Escolapios por la abundancia de escolapios de la comarca, aunque él es el primer escolapio de su pueblo según nos consta; posteriormente le seguirán el P. Rufino López Varona y el Cl. Julio Gutiérrez Gómez. Dos años duró el tiempo de Aspirantado de Eusebio, hasta mayo de 1944, año en el viste el hábito escolapio y comienza su noviciado con el P. Manuel Pinilla como maestro. Eusebio pasó dos años de noviciado, tiempo más prolongado del habitual, en el que se preparaban los que habían de ser hermanos. Pero Eusebio no finalizó su noviciado en Getafe como cabría esperar, sino que fue enviado en 1945 al Monasterio de Irache, en donde los escolapios hacían sus estudios de Filosofía, allí, en aquel ambiente de paz y de estudio de juventud y oración llegó para completar el noviciado.
En 1946 hace su Profesión Simple en una celebración presidida por el P. Agustín Turiel, en la que toma como nombre de religión “de la Inmaculada”, poniendo así su vida bajo la protección de la Madre de Dios. Durante sus años de profesión simple, Eusebio vive en Irache, San Antón, Colegio Calasancio de Madrid y San Fernando. Trabajaba en las tareas de apoyo que entonces se asignaban a los hermanos, sastrería, enfermería… Tras este periodo es destinado a Granada.
Hace su profesión solemne en 1952, el dos de febrero, en Granada, donde Eusebio trabaja infatigablemente en el internado del colegio, y en los demás oficios propios de su estado. En granada permanecerá hasta 1958 año en el que es destinado a Monforte de Lemos, (Lugo).
En tierras gallegas permanecerá algo menos de 20 años, desde 1958 a 1976. Trabaja incansable con los niños pequeños y es prefecto de primaria. Desempaña tareas de enfermería, sastrería y cuidado del internado. Se dejó notar en Comunidad por el gran afecto para los Religiosos ancianos y es digno de recordar el detalle de pescar en el río Cave frescas truchas para el P. Claudio cuando éste ya no tomaba otro alimento. Estando en Monforte de Lemos realiza estudios para la obtención de un título de Maestro Industrial especialista en Electricidad, título que le servirá posteriormente de mucho, pues se funda en Getafe el Centro de Formación Profesional, integrado en el Colegio de la Inmaculada que allí tenemos los PP. Escolapios desde 1739 y será allí donde ejerza la función docente con competencia y plena dedicación a los chicos que accedían a los estudios de Formación Profesional.
Es por ello que en 1976 es destinado a Getafe, al citado Centro de Formación Profesional, del que es cofundador y en donde trabaja sin descanso, mañana y tarde, en jornada completa como profesor de electricidad, en los estudios de Primer y Segundo Grado de F.P. Dada su larga estancia era muy conocido tanto en el Colegio como en el pueblo. Los Profesores y alumnos valoraban muy positivamente el interés en la preparación de los materiales para las clases de taller de F.P. De carácter a veces seco y de pocas palabras revelaba un gran corazón y muy buenos sentimientos, a la vez que una gran conformidad con sus dolencias, pues nunca se quejaba.
En el año 1988 sufre un derrame cerebral que le afectará seriamente a la capacidad de hablar y en un principio también a la del movimiento, caminando con dificultad, cosa que prontamente recuperó, no así la fluidez en el hablar. Era un religioso observante y muy celoso en las tareas encomendadas, como lo manifestaba en el cuidado y meticulosidad que ponía en el cumplimiento de alguna pequeña tarea que en su situación podía realizar, como por ejemplo el encargo de mantener el orden en las puertas y galerías del Colegio.
Dada su situación deja las clases…
A finales del 2008 en una revisión médica le descubren una afección grave de la aorta descendente, lo que hace recomendable la operación. Pasó muchos días de ingreso hospitalario en Getafe, esperando la ocasión para ser operado. Por fin llegó el momento y es operado con éxito en dicho hospital. Tras el postoperatorio va a Gaztambide para el seguimiento de su recuperación. El día 11 de enero de 2009 es dado de alta definitivamente por el médico y manifiesta su deseo y reclama poder volver a Getafe. No habiendo otro inconveniente para ello el P. Provincial autorizó su regreso a Getafe en donde se incorporó con normalidad el día 24 de enero. La noche del día 28 se acostó respirando con alguna dificultad que nadie interpretó como grave. En la mañana del 29 su respiración se hacía más lenta, el P. Abilio Quijada le visitó un par de veces por ver cómo se encontraba, la tercera vez que acudió a su habitación halló que había ya entregado su vida al Señor.
Eusebio era hombre de carácter algo brusco, pero a su vez con un corazón inmenso que siempre dejaba el convencimiento de ser absolutamente insondable, como los pozos sin fondo… Murió en la paz de la primera hora de la mañana, cuando todo está aún sereno, en esa soledad fecunda que tan frecuentemente él cada día buscaba. Quiso volver a Getafe, quizás intuyendo próximo su fin. Probablemente su vida dejada día a día en la Formación Profesional y en los largos pasillos del veterano colegio de Getafe habían atrapado de tal forma su afecto que quiso hacer la entrega definitiva de su vida a Dios allí, en aquel medio que le era cotidiano, querido y reconocible.
Eusebio que vivió toda su vida religiosa bajo la protección de la “Inmaculada” vino a entregar definitivamente su vida al Padre en el Colegio de la Inmaculada. Como escolapios, religiosos pobres de la Madre de Dios, encomendamos a María el cuidado de Eusebio y elevamos nuestras preces al cielo para que sea ella, la Inmaculada Madre de Dios la que le proteja en esa luminosa eternidad que estrena.
P. Javier Agudo. Provincial