P. Eduardo Montouto Villar,de san José de Calasanz.
San Lázaro ( Lugo) 12/05/1929
+ Madrid 12-11-2011
Eduardo ha sido un hombre bueno. Nació en Lugo, en San Lázaro un doce de mayo de 1929. Cuando la primavera pujaba contra los fríos, el calor de una nueva vida se abrió paso en el seno de una familia cristiana, como lo era la familia Montouto Villar, formada por Dositeo y Virtudes, ambos naturales de Villafiz y su hermano José. Fue bautizado por D. Pedro López Losada a los cinco días de su nacimiento, en san Lázaro.
Ingresa en el postulantado de Monforte el 6 de octubre de 1943. Él nos los cuenta así en una nota: “Era Rector el P. José Guerra y Maestro el P. Alonso Feijoo –Cursé ingreso con el P. Eduardo Diéguez- Entré en contacto con los escolapios por medio de D. Camilo Losada, párroco de Ousende, donde yo vivía, él fue quien gestionó el ingreso y me acompañó junto con mis padres el día anotado”. Después irá al postulantado de los PP. Escolapios de Getafe en 1944. Recibe en Getafe la confirmación de D. Casimiro Morcillo. Viste el hábito escolapio y comienza su noviciado el 14 de agosto de 1946 siendo su maestro el P. Manuel Pinilla. Hace profesión simple en Getafe el día 15 de agosto de 1947, ante el P. Juan Pérez de San Miguel, poniendo su vida religiosa en manos de San José de Calasanz del que toma el Nombre de Religión.
Con 19 años comienza en el monasterio de Irache, cerca de Estella los estudios de Filosofía. Donde permanecerá desde 1947 a 1950, siendo su Maestro el P. Laureano Suárez que sería posteriormente General de la Orden y Provincial de Castilla. Recibe la tonsura en Irache el 24 de abril de 1950
Desde septiembre de 1950 a 1953 realiza los estudios de Teología, como hacían todos los escolapios de España, en Albelda de Iregua. Allí según va aprendiendo la teología comienza a dar los pasos necesarios para llegar al sacerdocio, así recibe las órdenes menores de Ostiario y Lector del Excmo. Sr. D. Fidel García obispo de Calahorra - La Calzada y Logroño el 1 de abril de 1951 y al día siguiente recibe las órdenes menores de Exorcista y Acólito. Dos años más tarde, casi acabando los estudios de teología, recibe el subdiaconado, el día 10 de mayo de 1953, y un par de meses después el P. Eduardo es ordenado diácono por El Excmo. Sr. D. Abilio del Campo y de la Bárcena, obispo de Calahorra-Logroño. Por fin, es ordenado sacerdote en Madrid por el Excmo. D. Juan Ricote el 09 de agosto de 1953. Durante este periodo sus maestros fueron el inolvidable P. Antonio Montañana y el P. Antonio Gómez.
Comienza a ejercer el Ministerio Escolapio. Primero en el COLEGIO SAN FERNANDO, desde 1953 a 1956, en la calle donoso cortés de Madrid, en donde se encarga de los cursos de 3º y 4º de Primaria, empezando por los pequeñines como era costumbre entonces para luego ir subiendo con ellos en la medida que crecía la experiencia pastoral y docente.
Luego, es enviado a COLOMBIA, en 1956 es destinado a Bogotá, en donde ejerce las tareas de Vicerrector y Ecónomo y Prefecto de Primaria a la par que explica a los niños Lengua Española y Religión.El mismo nos explica: “los dos primeros años fui destinado, como prefecto, a las escuelas de niños pobres de Rionegro”. En este periodo además obtiene el título de Licenciado en Filología Clásica, por la Universidad Nacional (Colombia) 1958, estará en Bogotá hasta 1963, ocho años intensos de trabajo y entrega para Eduardo. En este periodo obtiene la titulación en Técnico en Radio, Electrónica y Televisión-Nacional (1960). Schools: Los Ángeles USA.
PEREIRA por un curso 1963-64, es destinado a Pereira en donde sigue explicando literatura y Lengua española a la par que se encarga de los niños de 2º de Primaria. MEDELLÍN, otros tres años más estará aún el P. Eduardo en Colombia, esta vez en la ciudad de la eterna primavera, Medellín, en donde continúa con sus clases de literatura, explica a los niños Filosofía, además de ser nombrado rector de la comunidad. Al finalizar su trienio, regresará a España en 1967,
SALAMANCA le recibe por otros tres años en los que servirá a la Comunidad como Rector, sin dejar de explicar las asignaturas de su especialidad, Literatura, Filosofía y Griego. Finalizado su trienio es enviado en 1970 a OVIEDO en donde será Administrador de la comunidad, seguirá con sus clases y madurando como religioso y como escolapio, en el quehacer de cada día, en la escuela, en la actividad pastoral y en el cumplimiento de sus obligaciones como religioso a las que siempre fue fiel.
MONFORTE. Retorna a Galicia en 1972, año en el que es destinado por primera vez a Monforte de Lemos, en donde permanecerá un largo periodo de 13 años, de éstos, los seis últimos será Rector de la Comunidad. Allá se sentía como pez en el agua, dedicado a sus clases de Literatura, Latín y Religión.
CORUÑA, tras los años de Monforte el P. Eduardo, es nombrado Rector de La Coruña, periodo de tres años que en 1988 le devolverá definitivamente a Monforte. Esta segunda estancia en las tierras de Lemos, fue muy fecunda para la vida de Eduardo. Descubre la dedicación a los más pequeños con el ejercicio de la oración continua además de un apostolado intenso en las confesiones a los niños y en la dirección espiritual de religiosas, además de las clases.
Pero todos sabemos que hacer un recorrido por la vida y la historia de una persona no abarca sino aspectos de la misma. De Eduardo cabría decir mucho más. Su inquietud científica en el campo de la arboricultura, era experto entendido en injertos, introdujo el cultivo de los Kiwis en Monforte, llevó injertos especiales de naranjo a Bogotá, con gran éxito. Amaba como buen gallego sus viñas, su vino y sus destilados aguardientes, de café o hierbas, amén del simple y tan valorado cristalino orujo. Con otros religiosos preparaba sus hierbas su maceración su alambique… Famoso su tándem con el P. Esteban, que hacía que muchos nos refiriéramos a sus productos etílicos como provenientes de las Bodegas Martínez-Montouto, que nunca existieron, por supuesto, pero nunca dejaron de producir un tinto ácido y sabroso y un espiritual aguardiente.
Sus conocimientos le hacían consultor experto de muchos aldeanos que hablaban con Eduardo pidiendo consejo sobre injertos, viñas, ovejas o miel. Amaba y valoraba lo que era natural, surgido de procesos naturales, sin química alguna. A veces sentado a la mesa de Monforte decía al convidado “prueba este vino que es natural” y en aquella palabra parecía resumir todo lo bueno que Dios ha puesto en este mundo.
Sus homilías, excelentes, tan numerosas como años de apostolado nos podrían permitir hablar sin engaño de ser un auténtico orador religioso, pese a no haber tenido tiempo para cultivar este don recibido de Dios.
Su persona entrañable de pelo cano y crespo y con frecuencia desordenado, tez rojiza, gesto amable, mano siempre temblorosa, paso veloz, corazón grande, sonrisa eterna. Un buen religioso, un hombre sencillo y cabal. Buen hombre y como escolapio un gran hermano.
Como sabemos todos, las complicaciones de salud se fueron encadenando, en los últimos años de forma menos seria pero no por ello menos frecuente. La enfermedad le llevó a la hospitalización en Lugo o Monforte con relativa frecuencia hasta que el estado de su salud aconsejó que viniera a Madrid para poder atenderlo mejor en su enfermedad. Las complicaciones hicieron que sus riñones dejaran de trabajar lo que anunciaba un desenlace inminente. Ayer mismo le vi por última vez, agotado inconsciente, hinchado, cuidado y querido. Su naturaleza no pudo aguantar más y hoy ha muerto, sin sufrir. Con él perdemos un compañero entrañable, un ejemplo de vida y de entrega. Eduardo Montouto, gracias por todo lo que nos diste. Ve con nuestro misericordioso Señor que te ha llamado. Descansa en paz.
P. Javier Agudo